Reflector/Gilda R. Terán.

Hay ángeles excepcionales, que portan la condición denominada “trastorno del espectro del
autismo” (TEA), que dura típicamente el curso de vida de una persona, el cual es
caracterizado por varios grados de discapacidad en las habilidades de la comunicación y
capacidades sociales, así como por comportamientos repetitivos.
Y es que vivir con un pequeño autista no es tarea fácil, son niños con necesidades
especiales, impredecibles y, lo que es peor, con un mundo alrededor que ni se ajusta a ellos
ni los comprende, en muchas ocasiones el desconocimiento que los demás tienen del
trastorno es lo que más complica la vida a los padres.
Dentro del espectro autista se encuentran todas las personas que tengan los siguientes
diagnósticos, entre otros, el Síndrome de Asperger, Autismo (clásico o de Kanner),
Trastorno generalizado del desarrollo no especificado (TGD-NE), Trastorno desintegrativo
de la niñez, Síndrome de Rett.
Por lo general, quienes portan esta condición, son talentosos y un gran potencial y que pese
a que les cuesta expresar afecto, necesitan de todo nuestro apoyo y amor, entre las
conductas presentan algunas como la dificultad para jugar y relacionarse con otros
menores, repetición de palabras y frases constantes, dificultad para expresarse, rabietas sin
motivo aparente, falta de concentración en alguna tarea, etc.
Un pequeño en esta condición, nos enseñan muchas cosas a los adultos pues muestran su
corazón, pueden llegar muy lejos; todo depende de nuestro apoyo, ya que las limitaciones
del TEA de ninguna manera representan un impedimento; sí un obstáculo que con ayuda y
perseverancia un niño puede superar y así alcanzar sus sueños.
Además las personas con autismo pueden demostrar habilidades excepcionales en las
matemáticas, ciencias o artes, nunca subestime a un menor autista, anímelo a desarrollar su
potencial humano, aunque no diga nada o no responda, regálele una sonrisa, si se comporta
inadecuadamente no le grite, háblele siempre con cariño, el autismo se vive con tres
ingredientes principales, amor, paciencia y dedicación.
Por cierto, el Gobierno del estado busca sensibilizar a la población, en el tema de la
condición del autismo, por lo que da a conocer del apoyo terapéutico que brinda el CATAM
(Centro de Autismo de Tamaulipas).
Este espacio es para otorgar apoyo profesional a los menores que cursen la condición
autista, por lo que desde esta instancia el TEA (Trastorno del Espectro Autista), se ve desde
el corazón, con las terapias impartidas.
“EDUQUEMOS CON EL CORAZÓN”

Me queda claro que el amor es la cura para todos los males, de hecho es una necesidad
básica en la educación de los hijos, pues con el afecto se crea un canal de comunicación con
los padres, todo esto se traduce en una conexión con el corazón.
Tengo la certeza, que es el mejor alimento para el espíritu de cualquier persona, pero sobre
todo para el alma de los niños, y cuando se da en forma incondicional les ayuda a que su
autoestima crezca, a que su identidad se fortalezca y a que su personalidad le permita
convertirse en una persona segura de sí misma.
Y es que con grandes pócimas amorosas, se fortalece su esfera afectiva, que acabará con
los miedos y les ayudarán a desarrollarse de forma equilibrada, a convertirse en adultos que
sabrán amarse a sí mismos y todo esto es porque se sintieron amados en su infancia.
Y es que, el afecto de los padres tiene un impacto positivo para toda la vida de los hijos, y
también se ha vinculado a una mayor autoestima, un mejor rendimiento académico, una
mejor comunicación entre ambos y menos problemas de comportamiento y psicológicos.
Según la psicología, los niños que han crecido en entornos familiares de amor, son menos
propensos al estrés, a episodios de ansiedad, y no son proclives a respuestas de hostilidad,
o interacciones sociales angustiosas.
Esto es debido a que cuando se siente rodeados de cariño, se libera la oxitocina, que es la
hormona responsable de que amemos, seamos fieles, compasivos, amables, esto hace que
los padres se sientan más vinculados con sus hijos y se dé la conexión de un amor
incondicional.

Nos vemos hasta la próxima.
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