Por Agustin Peña Cruz
Ciudad Altamira, Tamps.- La presencia de semovientes en zonas urbanas y a la orilla de
carreteras ha colocado nuevamente a las autoridades municipales frente a un problema que
combina riesgos de seguridad vial, salud pública y responsabilidad legal de los propietarios.
Ante ello, el director de Desarrollo Rural, Agricultura, Pesca y Acuacultura, Jesús Rivera
Andrade, confirmó que el municipio trabaja en la reestructuración de sus mecanismos de
control, sanción y prevención para frenar estas prácticas.
El funcionario explicó que, aunque la incidencia ha mostrado una disminución en los últimos
meses, el fenómeno persiste y requiere una intervención sostenida. “Se ha reducido
bastante la incidencia, pero vamos a seguir trabajando en el tema”, afirmó, al reconocer que
aún se detectan casos de ganado y caballos que deambulan sin supervisión en espacios no
autorizados.
Rivera Andrade detalló que actualmente se revisan los protocolos administrativos y
operativos para fortalecer la capacidad del municipio en la aplicación de sanciones. “Se está
reestructurando el tema y vamos a seguir trabajando en el caso”, sostuvo, sin precisar aún
los nuevos lineamientos, pero dejando claro que la intención es robustecer las medidas
contra propietarios que incumplan con la obligación de resguardar a sus animales.
En términos de antecedentes, el director señaló que durante la administración anterior se
aplicaron multas económicas a propietarios de semovientes sueltos, aunque no se cuenta
con un registro puntual del número total de sanciones. “Tenemos los expedientes, pero las
sanciones como tal no sé exactamente cuántas fueron”, indicó. No obstante, confirmó que
existen casos documentados que evidencian la aplicación de castigos.
Uno de los ejemplos más recientes, recordó, corresponde a un caballo que fue detectado
deambulando sin control en la vía pública el año pasado, situación que derivó en una
sanción económica. “Se han tenido multas de hasta cinco mil pesos. Recuerdo un caso de
un caballo que anduvo suelto”, precisó, al referir este antecedente como muestra de que la
autoridad cuenta con herramientas legales para intervenir.
Pese a ello, en el periodo reciente de su gestión no se han aplicado nuevas sanciones, lo
que responde, en parte, a la fase de reorganización interna del área. Sin embargo, el
funcionario no descartó que, una vez definidos los nuevos esquemas, se retome la
imposición de multas como mecanismo disuasivo.
El problema, explicó, se origina tanto por descuidos como por prácticas inadecuadas en el
manejo de animales. En el caso de caballos, es frecuente que sean atados en zonas con
pasto ubicadas en las orillas de carreteras, lo que incrementa el riesgo de que se suelten y
generen accidentes. “Los tenedores de caballos deben tener mucha precaución al momento
de amarrarlos, sobre todo en esas áreas”, advirtió.

En cuanto al ganado mayor, particularmente bovinos, el funcionario señaló que muchos de
los reportes corresponden a animales que escapan de sus corrales. No obstante, precisó
que esta circunstancia no exime de responsabilidad a los dueños. “Nos comentan que son
animales que se salen de su corral, pero la idea es tenerlos bajo una contención segura”,
puntualizó.
La postura de la autoridad municipal se alinea con la directriz del alcalde Armando Martínez,
quien ha insistido en la necesidad de evitar la presencia de semovientes en la vía pública y
prevenir que estos casos se repitan. En ese sentido, el enfoque no solo contempla la
sanción económica, sino también el exhorto constante a la ciudadanía para adoptar
medidas preventivas.
Rivera Andrade insistió en que la solución pasa por una combinación de vigilancia
institucional y corresponsabilidad social. “La recomendación es mantener a los animales en
espacios seguros que no les permitan salir”, expresó, al destacar que la prevención sigue
siendo la herramienta más eficaz para reducir la incidencia.
El reforzamiento de estas acciones cobra relevancia en un municipio en crecimiento, donde
la coexistencia entre zonas urbanas y actividades rurales exige un mayor control sobre la
movilidad de animales. La reestructuración de sanciones, junto con la continuidad de los
exhortos, busca sentar un precedente más firme frente a una problemática que, aunque
recurrente, puede derivar en consecuencias graves si no se atiende con rigor.