ANECDOTARIO.
POR JAVIER ROSALES ORTIZ.

RELATO 1.-Mi esposa llorra y llora porque es del Distrito Federal, ciudad
que no aparta de su mente porque la vio nacer y crecer, porque fue testigo
de sus tradiciones populares, sus costumbres, sus guisos deliciosos y su
peculiar forma de hablar, esa que no tiene igual en la república mexicana.
Por eso adora la melodía de antaño ”Mi México de ayer” de Chava Flores, el
cronista musical urbano que dejo a miles con la boca abierta cuando con
sus palabras retrato la vida de los defeños –no chilangos-, y los hizo
regresar al pasado y a disfrutar sus vivencias.
Era un artista popular sinigual que lo tenía todo, pero como dice mi esposa
era un enorme dibujante de la realidad de aquel entonces, a un México de
ayer, que cuando era niña tenía mi México un no sé qué.
Y su descripción de lo que era el DF palabra tras palabra, como la venta de
antojitos que compraban los niños en plena calle, como las natillas y el
arroz con leche en cazuelitas y la capirotada y tejocotes con miel, pero
además veían pasar por su casa a los vendedores de chichicuilotes vivos
–pequeños guajolotes- y a los soldados que vigilaban el área.
Hablaba, también, de las viejitas, de las empedradas calles, del mezcal en
penca y el agua miel, mucho de lo que le toco a mi esposa vivir en aquel
lugar y que se niega a olvidar, porque era una ciudad que lo tenía todo,
“Estas cosas hermosas porque yo así las vi, ya no están en mi tierra, ya no
están más aquí. Hoy mi México es bello como nunca lo fue, pero cuando era
niño tenía mi México un no sé qué”, bellas y suaves palabra de Don Chava.
Pero no se vaya a molestar él desde donde esté, pero nada mejor que
alguien se encargue de que los victorenses no se olviden de lo que era su
ciudad en el pasado y hoy en el presente, porque la capital tamaulipeca
también tiene lo suyo.

Puede ser que Eduardo Gattas Báez, alcalde local, le quite algunas boronas
a la sabiduría de Chava para que los ciudadanos amen más a su lugar,
aunque el Distrito Federal y Victoria, son muy diferentes.
A diferencia de allá, aquí presumimos de las chochas, la carne, los
polvorones, los chicharrones y las flores de calabaza, entre otras delicias,
que cuando nos llegan visitas de la capital mexicana, devoran.
Ahora “Lalo” le pide a los victorenses que se queden aquí en Semana Santa,
porque día con día debe crecer la veneración por esta capital.
La campaña “Quédate en Victoria” ya llamo atención, porque actividades
deportivas, culturales, musicales y el quiebre de cadera, están garantizados.
Si algo le aprendió Lalo a Chava, sería excelente.
RELATO 2.- En algo similar, él parece que no se cansa en arrullar a los
radioescuchas con la buena música que aún existe en este país y en el
extranjero, por eso desde aquí aplaudo que no quite el dedo del renglón.
En diferentes ocasiones escuche su programa en Radio UAT que él conduce
y bien, donde la música comercial no existe y que él parece ignorar.
Con esta actitud, se apega a la política de seriedad y calidad que exige la
Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde lo bueno, abunda.
La pasada vez que lo escuche empezó su programa con una bella melodía
que interpreta la tabasqueña que canta sin zapatos en el escenario y que se
llama Yekina Pavón, una voz que muchos de los artistas brincotones,
quisieran.
A ella le encanta la trova cubana y su singular letra y ritmo y es por eso que
el amigo Tranquilino Pérez Arriaga, no le retira la atención.
Sigue así y no me perderás como tu fiel, radioescucha.
Correo electrónico: técnico.lobo1 gmail.com