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POR #PEDRONATIVIDAD

“Tamaulipas va bien… y va a ir mejor” … No fue una frase al azar. Fue una declaración con respaldo numérico, con sustento político y, sobre todo, con la intención de dejar claro que en Tamaulipas hay gobierno… y hay resultados.
En su Cuarto Informe, el gobernador Américo Villarreal Anaya no solo delineó el rumbo, también puso sobre la mesa cifras que pesan. Más de 21 mil millones de pesos en obra pública distribuidos en los 43 municipios hablan de un gobierno que ha decidido invertir en infraestructura como palanca de desarrollo. A esto se suma una reducción de la deuda superior a los 833 millones de pesos, acompañada de finanzas sanas y calificaciones positivas de instituciones financieras, un terreno que en otros tiempos fue pantanoso.
En seguridad, el contraste con el pasado es inevitable. Hoy, Tamaulipas registra una disminución en la mayoría de los 98 indicadores del Secretariado Ejecutivo, particularmente en delitos de alto impacto. Traducido al lenguaje ciudadano, menos miedo, más confianza.
El sector salud también presume números que no pasan desapercibidos, más de 4,300 millones de pesos en infraestructura hospitalaria con respaldo federal, una campaña de vacunación con 61% de avance que coloca al estado en segundo lugar nacional, y un dato que resuena con fuerza, Tamaulipas es el único estado sin casos activos de sarampión este año.
En educación, la apuesta es igual de contundente, casi 1,300 millones de pesos a través del programa La Escuela es Nuestra, más una inversión similar del estado mediante el ITIFE para mejorar planteles, sumado a becas, útiles y uniformes. Aquí no hay discurso, hay inversión directa en el futuro.
Y si de economía se trata, los números también acompañan el mensaje político, 17.5 millones de visitantes en turismo, segundo lugar nacional en tasa de desocupación con 3.2%, liderazgo en transporte carretero y ferroviario, y una posición estratégica en la integración económica entre México y Estados Unidos.
Tamaulipas, hoy por hoy, no solo compite… destaca.
A esto se suma el reconocimiento al DIF estatal como el mejor del país en 2025, bajo una visión social que busca cerrar brechas y atender a quienes históricamente habían quedado al margen.
El mensaje de Américo es claro, hay orden, hay rumbo y hay proyecto. Pero también hay advertencia. Porque el gobernador no dejó pasar la oportunidad de señalar a quienes, desde la desinformación y el anonimato, intentan frenar este proceso. La batalla, dejó ver, también se libra en el terreno digital.

“EL ALIADO DE NUEVO LAREDO”
Y si Tamaulipas camina, Nuevo Laredo corre.
Ahí es donde entra la otra pieza clave de esta ecuación política, Carmen Lilia Canturosas Villarreal. Su reacción al informe no fue protocolaria, fue estratégica. Reconocer al gobernador como “aliado” no es solo cortesía política, es definición de proyecto compartido.
Porque hoy, hablar de Nuevo Laredo es hablar del corazón logístico del país. La única ciudad con doble cruce ferroviario internacional, la sede de la Agencia Nacional de Aduanas, la expansión del Puente del Comercio Mundial y el desarrollo del tren de pasajeros hacia Saltillo no son hechos aislados… son piezas de un engranaje que coloca a esta frontera como epicentro económico.
Y ahí, la alcaldesa ha sabido jugar su papel.
Carmen Lilia entiende que el poder no solo se ejerce, se articula. La sinergia con el gobierno estatal y federal ha permitido que los proyectos aterricen, que el discurso se convierta en obra y que la competitividad deje de ser promesa para convertirse en ventaja tangible.
Su lectura es precisa, lo que pasa en Nuevo Laredo no se queda en Nuevo Laredo. Impacta directamente en la economía nacional. Y bajo esa lógica, su respaldo al Gobernador no es subordinación, es estrategia política de alto nivel.
Hoy, esa coordinación entre los tres niveles de gobierno no solo se presume… se refleja. En infraestructura, en desarrollo y en una ciudad que se consolida como la aduana número uno del continente.
Así, el tablero queda claro.
Con Américo Villarreal, Tamaulipas avanza con estabilidad, inversión y un discurso que apuesta al humanismo como bandera.
Y con Carmen Lilia, Nuevo Laredo no solo acompaña ese proceso… lo potencia, lo acelera y lo convierte en motor económico nacional.
Hay que decirlo, cuando al Estado le va bien… A la frontera le va mejor… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS.
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