La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

Cualquier alianza -o guiño- con el exgobernador Eugenio Hernández Flores, es de alta toxicidad en Tamaulipas para quien osadamente lo arrastre de socio o de compañero de aventuras políticas. Si se es detractor de la IV T y su Segundo Piso, se vale que jueguen el rol de adversario.
Lo nauseabundo, es que se digan aliados del movimiento AMLO-Sheinbaum, y los hayan apuñalado por la espalda.
En varios casos que han cuestionado a la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la candidatura de Hernández Flores ha sido respetuoso. No ha externado, lo que piensa de ese cuadro Verde emanado de las letrinas del PRI.
“Es asunto del Verde”, ha dicho para deslindarse del extraditable.
¿Por qué la presidenta abomina a EHF?
Casi por nada: sobradas pruebas muestran su participación en uno de los fraudes más felones de la historia política mexicana, que encumbró a Felipe Calderón y tanto daño provocó al país.
Eugenio gobernador, existen grabaciones, que incluso el presidente AMLO, transmitió en La Mañanera, donde dialoga con Elba Esther Gordillo lideresa magisterial y manifiesta su participación en la gran estafa que impidió a López Obrador, llegar a la presidencia.
La diferencia entre uno y otro candidato fue de aproximadamente 65 mil votos; aproximadamente el 0.01 por ciento de diferencia.
Tamaulipas y Geño, se presume, le aportaron al menos 200 mil votos al PAN y a Calderón. Es desproporcionado, considerar esa cifra como definitiva para el triunfo del panismo; lo que es real, fue la colaboración con un partido que siempre ha contado con sus preferencias: el PAN.
¿Por qué Claudia Sheinbaum no olvida esa acción de Geño?
Por dos razones fundamentales: vivió las consecuencias del fraude de Calderón y sintió la indignación del lopezobradorismo agraviado.
Participó en el satanizado bloqueo de Reforma; organizó foros contra el fraude; debatió con los defraudadores y sus aliados -entre los que estaba Hernández Flores- y marchó al lado de AMLO contra el robo electoral perpetrado por la derecha y sus compañeros de viaje.
Nuestro exgobernador no hizo ninguna gracia: permitió la entronización de la derecha apátrida, que terminó de desmantelar las empresas públicas para venderlas al mejor postor; sumió al país en una severa crisis socioeconómica y nos embarcó en una espiral de violencia que aún hoy padecemos.
Ni cuenta se dio Geño de las consecuencias de su traición.
Él estaba en lo suyo: acumulando y ensanchando su fortuna en México y el extranjero.
Hoy los geñistas andan felices; les dieron una pequeña tajada del pastel, para endulzarles la vida.
Es una alianza tan frágil como peligrosa.