ANECDOTARIO.
POR JAVIER ROSALES ORTIZ.
Con ese apodo ambos nos conocemos y algunos se sorprenden cuando en
plana calle nos gritamos y nos saludamos como amigos que somos, siempre
sonrientes, bromistas y con el clásico apretón de manos amigas.
Escribir sobre él no bastan unas cuantas líneas, porque su vida en el medio
periodístico ha sido decorosa, porque como conductor de noticieros
televisivos, de reportajes y, hasta como participante de los buenos en un
movimiento social en los años 90 en Tamaulipas, hacen que regresen a mi
mente momentos en que él fue una pieza clave para alcanzar la victoria.
Sobre esto último me quiero detener, porque se trató de un movimiento un
tanto rebelde contra el gobierno federal, concretamente contra la
Secretaria de Hacienda y Crédito Público que autorizo la nacionalización de
vehículos americanos en Chihuahua, mientas que a Tamaulipas – repleta de
esos autos chocolate- la dejo olvidada.
Como un día cualquiera, sentados en la planta baja de Palacio de Gobierno
en Ciudad Victoria, cinco reporteros hablamos sobre las amenazas que
lanzo la federación de decomisar y detener a los propietarios de esas
unidades por el delito de contrabando, se me ocurrió lanzar una propuesta.
¿Y si armamos un movimiento de protesta para combinar la labor social con
el periodismo?, les dije. Los compañeros me tacharon de loco, porque
desafiar al gobierno federal desde Tamaulipas, no es un juego.
Luego cambiaron de opinión y accedieron, por lo que dos días después
convocamos a la pinta de vehículos con letras blancas y grandes a un
costado del estadio local. A eso de las 8 de la mañana solo seis vehículos se
detuvieron al aceptar la pinta: “PORQUE CHIHUAHUA SI Y TAMAULIPAS
NO”. NACIONALIZACION.
Ese mismo día, ya por la tarde. Eran cientos de vehículos circulando con esa
leyenda y realizaban caravanas en pleno centro.

Y los periodistas se sumaron y ya no eran cinco, sino docenas, entre ellos
Manuel Aguilar González, ex vocero de la Universidad Autónoma de
Tamaulipas, que hoy dirige Dámaso Anaya Alvarado, quien como locutor de
Canal 10 con cámara y micrófono en mano apareció en el movimiento firme
y decidido para hacer valer una demanda justa.
Bien recuerdo que se tomaron oficinas federales, se persiguió a los
elementos fiscales, se quemó un vehículo y se bloquearon carreteras,
porque al movimiento se sumaron dirigentes de los partidos políticos,
menos del PAN.
Y fue Manuel, si “El Pillo”, quien encaro a Pedro Aspe Armella, secretario de
hacienda y le pidió que atendiera esta demanda porque beneficia a los
ciudadanos de escasos recursos que usan a diario esas unidades. Solo “no”
le contesto el funcionario, porque es contrabando.
Alcaldes de varios puntos de Tamaulipas se sumaron a la protesta que nació
en Ciudad Victoria y se recrudeció la situación, al grado de que en otros
estados, como Veracruz, Nuevo León y San Luis Potosí, hubo decesos y
personas heridas que hicieron suya esta demanda,
Y los canales de televisión nacional y de esta capital tamaulipeca-entre ellos
Manuel – colaboraron para que esta situación creciera y saltara las
fronteras, por lo que dos meses después del inicio de la protesta la
federación cedió y tan solo en Tamaulipas se nacionalizaron 75 mil
vehículos extranjeros.
La sonrisa regreso al rostro de los padres de familia y las caras llenas de
agrado de mis compañeros periodistas como Cuquis, Gaby, Aníbal y muchos
más que participaron en esta descomunal protesta, nunca las voy a olvidar.
Pusieron su vida en peligro, pero descubrieron que el periodismo y la labor
social son capaces de ir de la mano.
Ahora Manuel es Doctor en especialidad para la enseñanza en español que
y después de ser vocero de la Máxima Casa de Estudios no se sabe que
camino tomara, porque además de “pillo”, tiene lo suyo.
Tal vez pocos sabían de esta aventura de Manuel Aguilar González.

Pero es de sanos, contarla.
Correo electrónico: técnico.lobo1 gmail.com