La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

Los cambios en el gabinete de la administración estatal que comanda el gobernador Américo Villarreal Anaya, en Salud, Prensa y Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, conllevan más dudas que certezas en la mejoría de los programas de gobierno. A la Secretaría de Salud, arriba la doctora, Adriana Marcela Hernández Campos; a la Seduma, Karl Heinz Becker Hernández -sobrino del perseguido por la justicia de EUA, por diversos cargos criminales en ese país- y en Prensa, al desconocido para los tamaulipecos y desconocedor de Tamaulipas, el creador de contenido -algo así como influencer- Gerardo Algarín Hernández.
(¡Qué coincidencia, todos son Hernández!).
Ahí empieza la incertidumbre; y justo en ese momento, termina la confianza.
Por lo pronto la nueva titular de los servicios médicos del estado, Hernández Campos, debe responder a la de ya, a los cuestionamientos de la sociedad por la agresión a dos doctoras que trabajan en el Hospital Infantil.
Es fecha que una de las víctimas, sigue pidiendo justicia con todo y el dolor que le produce hacerlo público.
Existe mucha suspicacia por lo superficial que resultaron las indagaciones de ese delito; sólo un culpable está detenido, cuando se ha exhibido hasta la saciedad la probable complicidad -por omisión- de parte del personal médico de la institución; entre ellos, el exdirector.
A nadie más se le sigue proceso.
Esperemos que vea la urgencia de esclarecer ese penoso caso para devolver el prestigio que caracterizó, en el pasado, a ese nosocomio que de primer nivel pasó a ser fuente noticias de página roja.
El sobrino de Geño se sacó la lotería. Pusieron a cuidar el gallinero a un coyote; como todos los Hernández, posee una ambición exacerbada y una inclinación a la privatización de los espacios públicos.
Así es: como buen militante del Partido Verde, le vale sorbete el proyecto de la IV T y su Segundo Piso. Ya lo vimos en la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, toda la militancia verde desaprobó el proyecto presidencial.
No esperemos nada bueno de él, ni de su familia.
En Prensa, el influencer ya debería estar estudiando la geografía tamaulipeca y lo que ella contiene. No es por intrigar, pero ni en seis años se conoce la dinámica política informativa de Tamaulipas, mucho menos, en dos años que le resta al sexenio.
Ponerlo a aprender a base de ensayo y error, es una falla estratégica de quien aconsejó los cambios y quien los escuchó como necesarios.
A lo mejor la SST, con Hernández Campos, milagrosamente se torna eficiente; Algarín Hernández, se vuelve honesto y ferviente admirador de la IV T y Algarín Hernández, nos sorprende con un aprendizaje fenomenal: comprendiendo en dos años, lo que una persona normal se tarda al menos 25 años.
¡Sorpréndenos diosito!