La Comuna
José Ángel Solorio Martínez
El colapso de la Cruz Roja Tamaulipas, amenaza en convertirse en una crisis humanitaria regional. Únicamente la voluntad solidaria y su compromiso social, mueve a los trabajadores de la institución, lo que ha permitido seguir en operación a pesar de la crisis de pagos y de fondos.
Así es: los más desprotegidos salvan a los más vulnerables.
En ciudades como Tampico y Matamoros, los voluntarios permanecen en las instalaciones de atención; sin cobrar un solo cinco, camilleros, choferes y personal administrativo sacan el buey de la barranca llegando a límites de heroísmo.
Graciela Guerra de Araujo, tía del gobernador Américo Villarreal Anaya, quien fue removida de la titularidad de la humanitaria entidad, en febrero pasado producto de las intrigas provenientes del DIF-Tamaulipas, aún hoy recibe severas críticas en una campaña de prensa orquestada por sus detractoras.
La operación en la mayoría de las sedes de la Cruz Roja en la entidad, trabajan sin medicamentos y sin sueldos para el personal. Insisten que los malos manejos de Guerra de Araujo, es el problema fundamental de la problemática financiera.
La riña intrafamiliar, amaga seguir profundizándose.
Hasta el momento Guerra de Araujo, ha declinado hacer declaraciones; se presume que cuando lo haga generará controversias que tambalearán las estructuras de beneficencia de la administración estatal.
Los factores de poder que se mueven dentro del DIF ya metieron en un severo problema con la Federación al Ejecutivo estatal, al renunciar al delegado de los programas federales Luis Lauro Reyes para luego ser anunciado por la Secretaría del Bienestar de la administración Sheinbaum, como el único responsable de esa representación en Tamaulipas.
Y ahora se presenta un conflicto similar.
¿A quién se promueve para suplir a Guerra de Araujo?
Hasta ahora han sido cautos; a pesar de que la actualmente extitular, presentó su renuncia por las presiones externas en febrero de este año.
Los fuertes vientos huracanados en el sur del estado generaron situaciones de emergencia en Tampico, Altamira y Madero.
Las ambulancias no han parado de salir al llamado de auxilio en toda la zona conurbada. Salvaron a un ciudadano atrapado por los vientos y el mar embravecido en las escolleras de la playa de Madero. Se vieron muy oportunos al personal de la Cruz Roja de Tampico y Madero que aún en condiciones de falta de pagos e incentivos siguen siendo serviciales.
¿Cuánto tiempo durará esto?
Ya fue suficiente.
Urge reanudar la actividad de la Cruz Roja en todo el estado en situación de normalidad. Los trabajadores no pueden estar sin pagos; el servicio médico no se puede frenar por falta de fondos y las ambulancias no deben parar por falta de gasolina
¿Con ese escenario van a recibir a la presidenta Claudia Sheinbaum, este 18 de marzo, en los festejos en la refinería de Madero por la expropiación petrolera?