Adán Echeverría
“La moral, en efecto, exige que cada uno
se adhiera firmemente a su partido; hacerle traición es mancharse”
Max Stirner
La ideología política del Partido del Trabajo (PT) se define como izquierdista, socialista y popular. Buscan la transformación de la sociedad para un sistema socialista que elimine la explotación del hombre por el hombre, oponiéndose al dominio económico y político de potencias extranjeras, defendiendo la soberanía nacional y la autodeterminación. Sus estatutos mencionan la lucha por la justicia social, la equidad de género y la protección de los sectores más vulnerables (trabajadores, campesinos y estudiantes). Fundamenta su existencia en la premisa de que el trabajo es la única fuente lícita de riqueza y armonía social. Su ideología y objetivos se centran en la emancipación de las clases trabajadoras y la transformación profunda de la sociedad mexicana. El 10 de marzo de 2026, al votar contra la iniciativa de Reforma Electoral de Sheinbaum, es evidente que todo el párrafo anterior solamente son palabrería para el PT y sus integrantes. “El papel aguanta todo”, dicen por ahí.
La ideología política del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) se autodefine primordialmente como ecologista (abandonar siempre los “istas” y los “ismos”). Según su Declaración de Principios, su postura se fundamenta en tres pilares: Amor, Justicia y Libertad. Su prioridad es el cuidado y conservación de la naturaleza y el medio ambiente. Buscan el equilibrio entre el desarrollo económico y la preservación ambiental. Abogan por políticas que garanticen la sustentabilidad de los recursos naturales para las generaciones futuras. (Evidentemente no entiende que la sustentabilidad es el equilibrio entre Economía, Sociedad y Ambiente). El partido nació con una inclinación conservadora en temas sociales y económicos, pero, en años recientes, ha fingido proyectarse hacia el centro-izquierda progresista, lo que sea que esto signifique.
Al PT se le acusa de priorizar el mantenimiento de su financiamiento público y de los espacios de representación proporcional (plurinominales en una lista decidida por el presidente vitalicio del partido, Alberto Anaya Gutiérrez, en el cargo desde 1990), que la reforma electoral busca modificar; sus dirigentes sostienen que eliminar o reducir los plurinominales acabaría con la representación de las minorías, aun cuando la iniciativa de deja muy claro que:
Se reduce el Senado de 128 a 96 escaños eliminando por completo los 32 espacios de representación proporcional (plurinominales). Por lo que solo quedarían 64 senadores elegidos por mayoría relativa (dos por estado), y 32 senadores asignados a la «primera minoría» (el candidato que obtenga el segundo lugar en la elección estatal). La representación de las minorías permanece.
Mientras que para la Cámara de Diputados se mantienen los 500 integrantes, pero se modifica la forma de elegir a los 200 que hoy son plurinominales; 300 de Mayoría Relativa, sin cambios, ganando quien obtenga más votos en su distrito. 100 para «Mejores Perdedores»: Se asignarían a los candidatos que, sin haber ganado su distrito, obtuvieron los porcentajes de votación más altos. Y 100 por Voto Directo: Se elegirían mediante listas regionales en cinco circunscripciones, a través de una boleta donde el ciudadano vote directamente por la lista, eliminando la designación interna de las cúpulas partidistas, el “dedazo de los presidentes de partidos”.
Es por ello que, en la sesión del 10 de marzo de 2026, las comisiones unidas de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados aprobaron el dictamen de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, pero con el voto en contra de los representantes del Partido del Trabajo (PT), del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), MC, PAN y Pri, que para el medio día del 11 de marzo sepultaron la Reforma Electoral.
Mientras en comisiones por el PT votó en contra el diputado Reginaldo Sandoval Flores (PT), quien es diputado por representación proporcional (plurinominal). Por el PVEM, votó en contra de la reforma, Luis Armando Melgar Bravo, diputado de mayoría relativa (electo por voto directo en el distrito 13 de Chiapas); quien, a pesar de haber ganado su distrito por voto popular, decidió obedecer a sus amos, a sus jefes, a sus dirigentes del PVEM, y no a la ciudadanía que votó por él; sabedor de que los liderazgos de su partido se caracterizan por una larga trayectoria ocupando escaños por la vía plurinominal, lo que explica su actual resistencia a la reforma electoral, Melgar Bravo sabe que tiene que obedecer o lo hacen a un lado. Estos dirigentes del PVEM son Karen Castrejón Trujillo, presidenta formal del partido desde 2020; su trayectoria legislativa ha sido como diputada plurinominal en la legislatura que concluyó en 2024. Manuel Velasco Coello, coordinador del PVEM en la Cámara de Senadores; es un perfil emblemático de la vía plurinominal, habiendo acumulado décadas en el Congreso bajo este principio. Carlos Puente Salas, ha sido el coordinador histórico en la Cámara de Diputados, y ha construido su carrera legislativa como plurinominal.
Ante todos estos perfiles, es obvio que los del PT y del PVEM no quieran perder sus prebendas económicas, ni dejar de ser los parásitos y saqueadores eternos del erario. Hay que recordar con Max Stirner: “Aun cuando estuviera disgustado de la vida y nada me pareciese más deseable que el hacha del verdugo, no tendrían la alegría de encontrar en mí un esclavo de la verdad ni de hacerme traicionar mi voluntad por sus astucias de inquisidores.”
El 11 de marzo, durante las votaciones en el pleno de la Cámara, Pan, Pri y Movimiento Ciudadano votaron todos en bloque, de manera irracional como siempre, solo obedeciendo a sus plurinominales líderes de bancada. El dictamen fue desechado en San Lázaro con los siguientes números: A favor: 259 votos; En contra: 234 votos y Abstenciones: 1. La única abstención registrada fue de Alejandro Carvajal, diputado perteneciente al partido Morena. A Claudia Sheinbaum le faltaron 75 votos para aprobar su reforma; además de la abstención de Alejandro Carvajal, que también debe ser considerado traidor, por Morena no votaron a favor de la reforma 9 diputados. Destaca Greycy Durán Alarcón, diputada plurinominal de Morena que votó en contra del dictamen. Por Morena decidieron no presentarse a la votación otros cuatro diputados plurinominales: Olga Sánchez Cordero, Manuel Espino Barrientos, Jesús J. Jiménez e Iván Peña Vidal. Querido compañero, grábate el nombre de todos estos traidores al pueblo de México.