El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
Cuando se trata de violencia contra la mujer, la justicia no solo debe ser pronta, debe ser impecable. El pasado 30 de diciembre, el Hospital Infantil de Victoria dejó de ser un santuario de salud para convertirse en el escenario de una pesadilla: dos doctoras fueron abusadas sexualmente en su propia área de descanso, un lugar que debía estar blindado y vigilado, pero que resultó ser una trampa.
Lo verdaderamente infame no es solo el ataque, sino el esperpento judicial que le siguió. La Fiscalía General de Justicia dio una cátedra de cómo no investigar, provocando una revictimización sistemática de las afectadas.
Primero, se lanzaron a la cacería de un boxeador apodado “La Rana”, basándose en simples rumores de redes sociales.
Lo detuvieron, lo exhibieron y tuvieron que liberarlo cuando la realidad les abofeteó la cara: el hombre era inocente. Mientras la FGJ jugaba a las adivinanzas, el verdadero criminal seguía —y sigue— libre.
La investigación hoy está empantanada en un proceso muy viciado. Es frustrante ver cómo se congela una denuncia por uno de los delitos más viles, mientras los derechos de las víctimas siguen siendo vulnerados por la burocracia.
En este caos, el director del Hospital Infantil, VICENTE PLASCENCIA, rompió finalmente el silencio. Aunque la persecución del delito es competencia exclusiva de la Fiscalía, a PLASCENCIA le toca la tarea de la empatía, algo que no siempre se gestiona con éxito en medio de la crisis.
El doctor PLASCENCIA aseguró que su solidaridad y respeto hacia las doctoras involucradas permanece intacta y reiteró que colabora con las autoridades para que se esclarezcan plenamente los hechos y para que cualquier persona que cometió una conducta indebida enfrente las consecuencias que marca la ley.
VICENTE no había dado un pronunciamiento público hasta ahora, no había sido por falta de transparencia, ni por indiferencia ante lo ocurrido, sino precisamente para proteger en todo momento a las doctoras involucradas, evitar cualquier forma de revictimización y para preservar su identidad.
El director rechaza cualquier acusación de encubrimiento y asegura que su silencio inicial fue para proteger la identidad de las residentes, no por indiferencia.
Hoy, el hospital toma medidas para brindar mayor seguridad, el niño ahogado, tapado el pozo, pero siempre es mejor tarde que nunca: cerraduras digitales, huellas dactilares, más guardias y cámaras.
Medidas que llegan tarde para quienes ya perdieron la tranquilidad. PLASCENCIA reprobó también la filtración de videos editados que expusieron a una de las doctoras; un golpe más a la integridad de quienes solo claman justicia en un sistema que parece sordo.
“Lamentablemente ese material expuso públicamente la identidad de una de las doctoras algo que nosotros habíamos protegido con extremo cuidado desde el primer momento”, puntualizó.
Y mientras en ciudad Victoria se pelea por la dignidad básica, en la Ciudad de México el liderazgo femenino tamaulipeco brilla en otros foros. La alcaldesa de Nuevo Laredo, CARMEN LILIA CANTUROSAS VILLARREAL, fue reconocida entre las “100 Mujeres Líderes” por El Universal y la Universidad Panamericana. Compartiendo espacio con figuras como la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM y MARÍA CORINA MACHADO.
CARMEN LILIA consolida una agenda de liderazgo nacional que contrasta drásticamente con la parálisis institucional que sufren las mujeres en otros puntos del estado.
Ojalá ese liderazgo femenino que hoy se celebra en las cumbres políticas logre permear hasta las agencias del ministerio público, donde la justicia para muchas mujeres que son violentadas, asi como las doctoras del Hospital Infantil sigue siendo una promesa rota y un expediente acumulando polvo.
En la FGJ se debe acelerar los procesos, las víctimas claman justicia y son ellos los responsables de encontrar a los responsables y aplicar la justicia.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…