Por José Gregorio Aguilar

Jueves 05 de marzo 2026

De acuerdo con el Indicador Trimestral de la Pobreza Laboral del INEGI, Tamaulipas cerró 2025 con un 25.3% de su población en condición de pobreza laboral, el nivel más bajo en diez años. Esto significa que uno de cada cuatro tamaulipecos no puede adquirir la canasta alimentaria con el ingreso de su trabajo. 

El dato representa un avance respecto a años anteriores, cuando la proporción era mayor, y refleja cierta recuperación del poder adquisitivo en el estado. Sin embargo, especialistas advierten que este progreso está en riesgo por el repunte de la inflación alimentaria en 2026, que encarece productos básicos como tomate, limón y papa. 

La pobreza laboral es un indicador que mide la capacidad de los trabajadores para cubrir sus necesidades alimentarias con el ingreso que reciben. Aunque Tamaulipas muestra una reducción, el reto sigue siendo garantizar empleos formales y mejor remunerados que permitan sostener el consumo familiar. 

En este sentido, el INEGI subraya que la informalidad laboral en el estado ronda el 47% de la población ocupada, lo que significa que casi la mitad de los trabajadores carece de prestaciones. Esta situación limita la posibilidad de mejorar las condiciones de vida y coloca presión adicional sobre el mercado interno. 

El panorama se complica porque, además de la inflación, el consumo popular enfrenta presiones derivadas de impuestos como el IEPS aplicado a bebidas saborizadas y cigarros, lo que incrementa el gasto de los hogares y reduce su capacidad de compra. 

Con este escenario, analistas coinciden en que el reto para Tamaulipas es consolidar la reducción de la pobreza laboral mediante políticas que fortalezcan el empleo formal y el mercado interno, evitando que la inflación revierta los avances logrados en los últimos años