El Patinadero  

Juan Antonio Montoya Báez

Regresaron los tiempos de la vieja máxima: «el que se mueve, no sale en la foto». O mejor dicho, retornaron los tiempos del Gran Elector.

El mensaje reciente del gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA no fue un discurso protocolario ni una frase para llenar espacios; fue un manotazo en la mesa, un dictado de reglas claras para todos aquellos morenistas que ya sienten la silla de alguna alcaldía o incluso la gubernatura bajo la axila sudorosa.

La advertencia llega apenas horas después del sacrificio político de LUIS LAURO REYES. Su estrepitosa salida de la coordinación estatal de Bienestar no fue un accidente, fue un mensaje de autoridad.

AMÉRICO deja claro que el «Movimiento» en Tamaulipas tiene nombre y apellido, y que la luz verde no llegará pronto para los acelerados. El semáforo esta en rojo, sin vislumbrar siquiera el amarillo.

Más que un llamado, es una instrucción de disciplina cuartelaria. El cese de LUIS LAURO —atribuido a su incapacidad— sirve como recordatorio brutal para secretarios, subsecretarios y legisladores: sus cargos no son botín personal, sino concesiones del gobernador.

La orden es tajante: guarden sus agendas individuales y entierren sus proyectos adelantados. En el tercer piso del Palacio de Gobierno no hay espacio para la improvisación ni para las ambiciones descaradas.

La lista de los «desatados» es larga y no distingue género ni jerarquía. Nombres como MARGID RODRÍGUEZ, LUIS GERARDO ILLOLDI, NINFA CANTÚ o BETO PRIETO deben mirarse en el espejo de LUIS LAURO.

La ambición es evidente, pero el recordatorio es implacable: quien intente rebasar por la izquierda corre el riesgo de ser enviado directamente a su casa. El marcapasos de la política estatal lo controla AMÉRICO; cualquier arritmia de los aspirantes podría terminar en un paro cardiaco político.

Es un llamado a la unidad, esa que emana de la esquina del poder, en donde se encuentra la silla de AMÉRICO VILLARREAL, que en esta ocasión no habló como amigo, les recordó que es su jefe y quien es el que manda.

Los planes para Victoria, Reynosa o Nuevo Laredo y otros municipios deben guardarse en el cajón, el llamado a la unidad y disciplina no fue un escopetazo al aire. Fue un mensaje ante miles de morenistas, ante seccionales, dirigentes locales, secretarios de comités seccionales, todo con la mira en el 27, sin dejar de otear al 2028.

En contraste con los socarrones que ya se ven en boletas, destaca la figura de HÉCTOR JOEL “El Calabazo” VILLEGAS. El Secretario General de Gobierno ha demostrado saber guardar las proporciones, ajeno a las calenturas electorales y los «misiles amigos». Su rol se limita a operar y cumplir las órdenes del hombre que agita las olas.

Desde Matamoros, VILLEGAS GONZÁLEZ reforzó la línea institucional: redoblar esfuerzos en las Mesas de Seguridad y presumir datos que este gobierno califica como históricos. Mientras otros pierden el tiempo repartiendo tarjetas de presentación, «El Calabazo» se dedica a aceitar la maquinaria de la Guardia Estatal y los sistemas de inteligencia, cumpliendo la única agenda permitida: la del gobernador.

Por ahora, las reglas son públicas y la advertencia está sobre la mesa. En el tablero guindo, se escribe con tinta de un solo color y se borra con una sola mano. Los que tengan la presión alta por la sucesión, más vale que busquen un remedio pronto, porque el ritmo lo marca el tercer piso.

En Nuevo León, en un movimiento evidentemente político en contra del alcalde ADRIAN DE LA GARZA, uno de los favoritos en la sucesión por la gubernatura, detuvieron a su colaboradora KARINA BARRÓN PERALES.

La tamaulipeca KARINA BARRÓN fue diputada federal y actualmente era la Secretaria de Desarrollo Humano e Igualdad Sustantiva del municipio de Monterrey.

Ella es hermana del ex alcalde panista de Villa de Casas, ARTURO BARRÓN, quien buscó otra vez la alcaldía y se postuló, pero perdió la elección.

Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…

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