Desde El Averno»
Por Susuki Esmeralda G.

Diariamente existen hechos violentos que arrebatan la vida de cientos de personas en México, estos sucesos tienen un impacto significativo de distintas maneras, pues afectan a individuos, comunidades y la sociedad en general. No puede negarse que una atmósfera de inseguridad genera miedo y ansiedad a diferentes escalas, la violencia es un factor detonante para crear un clima de zozobra constante, esto sin duda modifica el comportamiento de manera negativa. El trauma psicológico al verse expuesto a una experiencia donde se teme por la vida puede generar : depresión severa, ansiedad y estrés postraumático entre otras afectaciones. La desintegración social también es un factor importante a considerar pues la violencia erosiona la confianza en las instituciones y mucha gente prefiere migrar a otras zonas para salvaguardar su integridad y sus intereses, esto nos lleva a considerar también el impacto económico, la violencia puede afectar la economía local, ya que las personas pueden evitar salir a la calle, los negocios pueden cerrar y la inversión puede disminuir. Esto afecta a todo nivel de comercio, las pocas garantías de seguridad hacen que muchos opten por cerrar sus negocios, lo cual genera grandes retos para el gobierno, debido a que la gente espera soluciones que logran de manera eficaz combatir todo delito y hecho violento. De forma casi irónica todo candidato siempre tiene claro los problemas que aqueja al país, las soluciones y medidas para resolverlo, sin embargo al ocupar el cargo todo se vuelve un sin fin de excusas, y confrontaciones con aquellos que les exigen los resultados ofrecidos en campaña. Es importante recalcar que la exposición constante a la violencia puede llevar a la normalización de la misma, lo que puede perpetuar su permanencia, para erradicar este problema de raíz no olvidemos que parte de combatir esta violencia se encuentra en la prevención y la rehabilitación, este sería otro tema de análisis, saber si en verdad existe un sistema eficiente para rehabilitar y reincorporar a las personas que cometen delitos a una vida diferente.
Una cosa es evidente, se requiere más que buenas intenciones y narrativas optimistas, existe una verdadera urgencia de reconocer los problemas existentes en tema de violencia e inseguridad en nuestro país, como un buen principio para iniciar su combate.
Sin exageraciones de la situación usadas para fines políticos y de manipulación, pero tampoco la negación de la realidad, y la desestimación de pruebas contundentes.
El tema no es solo responsabilidad del gobierno pues la violencia empieza con pequeñas acciones hasta desbordarse desde nuestros núcleos cotidianos.
¡Hasta la próxima entrega, saludos cordiales desde el Averno!