● Cinco meses después ya estarían de regreso en la zona para poder estar en
activo como policías turísticos y estamos hablando que sería un proceso que a
lo mejor nos podría llevar hasta agosto
Por Agustin Peña Cruz
Ciudad Madero, Tamps.- En un intento por redefinir el modelo de seguridad en los
espacios recreativos de mayor afluencia, el Ayuntamiento de Ciudad Madero trabaja en la
creación de una policía turística especializada que operaría en Playa Miramar y otros puntos
estratégicos del municipio. El proyecto, delineado por el secretario del Ayuntamiento, Héctor
Marín Rodríguez, plantea un esquema inédito de colaboración con el Gobierno del Estado:
reclutamiento local, financiamiento municipal para la formación y permanencia obligatoria de
los elementos en la ciudad una vez graduados.
La propuesta parte de una premisa política y administrativa: no basta con reglamentar, hay
que ejecutar. “Desde el año pasado el presidente ha estado trabajando junto con todo su
cabildo en la iniciativa para poder hacer el reglamento de playa. Sin embargo, para poder
tener un reglamento como cualquier otro tiene también que haber una parte ejecutora”,
sostuvo Marín Rodríguez. La referencia apunta a una realidad evidente en destinos
turísticos: la norma sin vigilancia se convierte en letra muerta.
Playa Miramar, uno de los principales atractivos del sur de Tamaulipas, concentra cada
temporada vacacional miles de visitantes nacionales. El flujo creciente de turistas ha puesto
presión sobre los servicios municipales y sobre los cuerpos de seguridad existentes.
Actualmente, la vigilancia recae principalmente en la Guardia Estatal, cuya naturaleza
operativa, explica el funcionario, responde a una lógica distinta. “La Guardia Estatal está
preparada para una labor más táctica y no tanto de proximidad”, afirmó.
El concepto de proximidad radica en la experiencia internacional, las policías turísticas
cumplen funciones que trascienden la disuasión del delito: orientación al visitante,
mediación de conflictos menores, prevención de faltas administrativas y acompañamiento
en emergencias no violentas. Bajo esa óptica, el gobierno municipal considera necesario un
perfil específico, con formación adecuada y arraigo territorial.
Para materializar el proyecto, el alcalde y el secretario acudieron a Ciudad Victoria a
dialogar con la Secretaría de Seguridad Pública estatal. El resultado es la negociación de
“un convenio muy específico que se adecúe a las características de lo que está solicitando
Ciudad Madero”, explicó Marín Rodríguez. La diferencia central con otros acuerdos radica
en el esquema financiero y en el control sobre la permanencia de los elementos.
“Una de las principales solicitudes que marca la diferencia con otros convenios es que el
reclutamiento, que siempre va a estar filtrado por ellos, pero nosotros coadyuvamos en el”,
detalló. Es decir, el Estado conserva los filtros institucionales —incluidos los exámenes de
control y confianza—, pero el municipio participa activamente en la selección inicial de
aspirantes.
El Ayuntamiento asumirá el costo completo del proceso formativo. “El pago de los
exámenes de control y confianza, el pago de los viáticos para poder ir y regresar de las
personas que estén capacitando, el pago de la Universidad de Seguridad y Justicia y,
aparte, una beca para que las personas que estén allá durante los cinco meses que dura
esta preparación también tengan un ingreso económico”, precisó el secretario. El objetivo es
evitar que los aspirantes queden desprotegidos económicamente durante su estancia en la
academia.
La formación se realizará en la Universidad de Seguridad y Justicia del Estado. Durante
cinco meses, los reclutas recibirán capacitación formal bajo estándares estatales. “Todo
esto lo asumiría el municipio con cargo propio”, subrayó Marín Rodríguez. A cambio, el
Ayuntamiento exige una condición fundamental: que los egresados permanezcan en Ciudad
Madero.
“A cambio de esto, también se le solicita a la Secretaría de Seguridad Pública y al Ejecutivo
que las personas que nosotros enviemos sean personas de Madero, pero que también se
queden a trabajar aquí en Madero para que no tengan la misma rotación que tiene
tradicionalmente un policía de la Guardia Estatal”, enfatizó. La rotación constante de
elementos —una práctica común en corporaciones estatales— ha sido señalada como un
obstáculo para consolidar vínculos de confianza con la comunidad.
La cifra proyectada es de 30 elementos. “Serían 30 elementos”, confirmó el funcionario. Una
vez graduados, estos policías turísticos se integrarán formalmente a la nómina de la
Guardia Estatal. “Una vez ya graduados, ellos pasan a formar parte de la nómina de la
Guardia Estatal por parte de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Estado”,
explicó.
El financiamiento para la implementación de la policía turística en Madero podría
desprenderse del Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios
(Fortamun), específicamente del porcentaje destinado a seguridad pública. “Eso estaría
dentro del 20% para seguridad pública dentro del programa de Fortamun aplicado a los
municipios”, indicó.
El diseño financiero busca blindar el esquema ante posibles cuestionamientos
administrativos. Marín Rodríguez fue enfático al señalar que no se trata de un contrato de
adhesión estándar. “No es un contrato de adhesión. Es un convenio muy particular”,
sostuvo. Esa particularidad, agregó, permitirá que el gasto sea plenamente auditable ante la
Auditoría Superior de la Federación y otras instancias fiscalizadoras.
El calendario previsto es ambicioso. Tras la publicación de la convocatoria, seguirá la
selección de aspirantes, la aplicación de exámenes de control y confianza y el ingreso a la
academia. “Cinco meses después ya estarían de regreso en la zona para poder estar en
activo como policías turísticos y estamos hablando que sería un proceso que a lo mejor nos
podría llevar hasta agosto”, explicó.
Si se cumple el cronograma, el nuevo cuerpo de proximidad podría entrar en funciones justo
antes del cierre del periodo vacacional de verano, una de las temporadas de mayor
actividad en Playa Miramar. Más allá de la coyuntura, el proyecto representa una prueba
institucional: un municipio que financia la formación de policías estatales con la condición de
arraigo local.
El trasfondo es una tensión clásica en el federalismo mexicano: la distribución de
competencias en materia de seguridad. Mientras la responsabilidad operativa recae en el
Estado, los municipios enfrentan de manera directa la presión ciudadana ante cualquier
incidente. Con esta fórmula, Ciudad Madero busca incidir en la configuración del cuerpo
policial sin invadir formalmente la esfera estatal.
La apuesta política es una policía turística con rostro local que puede convertirse en símbolo
de cercanía en un destino que compite por atraer visitantes en un entorno nacional donde la
percepción de seguridad incide de forma decisiva en la economía regional. En palabras del
secretario, se trata de invertir en un perfil específico para que “después no anden en otras
áreas y alguien que no tenga ese perfil regrese aquí”.
Por tal motivo, los modelos tradicionales de seguridad enfrentan cuestionamientos por su
eficacia y por la distancia con la ciudadanía, el experimento de Ciudad Madero podría
convertirse en referencia para otros municipios turísticos. El éxito dependerá no sólo de la
formación técnica de los 30 elementos, sino de la coherencia entre reglamento, proximidad
y permanencia territorial.
Por ahora, el proyecto avanza en el terreno administrativo. Si el convenio se formaliza en
los términos descritos, la ciudad podría contar en agosto con una nueva fuerza destinada a
custodiar no sólo la integridad física de los visitantes, sino también la imagen pública de uno
de sus principales activos económicos.