Por Agustin Peña Cruz | NoticiasPC.com.mx |
Ciudad Altamira, Tamps.- La administración municipal de Altamira ha puesto sobre la
mesa una de las apuestas más ambiciosas en materia de seguridad vial de los últimos
años: duplicar la fuerza operativa de Tránsito y someter a una depuración estricta a su
personal actual. En entrevista exclusiva, el Secretario del Ayuntamiento, José Francisco
Pérez Ramírez, delineó un plan que combina reclutamiento, evaluación de confianza y
revisión salarial, en un contexto donde la movilidad urbana, los eventos masivos y la
expansión hacia comunidades rurales exigen mayor presencia institucional.
La meta, reconoció, es clara y cuantificable. “Nosotros queremos llegar, en este año
queremos llegar a cerca de 70 u 80 agentes viales”, afirmó, al precisar que actualmente la
corporación opera con 38 elementos, distribuidos en turnos de 19. El salto proyectado
implica prácticamente duplicar la plantilla para fortalecer la cobertura en escuelas, eventos
deportivos, carreras ciclistas y motociclistas, así como en puntos carreteros y zonas de
creciente actividad urbana.
La decisión no surge en el vacío. Altamira, como uno de los polos industriales más
relevantes del sur de Tamaulipas, enfrenta un flujo constante de transporte de carga,
movilidad laboral y tránsito escolar. A ello se suman actividades recreativas y deportivas
que requieren cierres parciales de vialidades, operativos especiales y coordinación
interinstitucional. “Nosotros tenemos vigilancia no solamente en nuestras carreteras o
nuestras calles, sino también en las escuelas o tenemos en los eventos o también lo que
nos piden y es recurrente carreras de motocicleta, de bicicleta o deportivos”, explicó el
funcionario, precisando que la carga operativa ha superado la capacidad actual.
Sin embargo, el fortalecimiento no se limita a sumar elementos. La estrategia contempla un
proceso de depuración sustentado en los exámenes de control y confianza aplicados por el
C3, el Centro Estatal de Evaluación y Control de Confianza. Pérez Ramírez fue enfático:
antes de abrir completamente la convocatoria externa, es indispensable revisar los
resultados de quienes ya integran o han apoyado a la corporación. “Se hace una revisión de
los del control y confianza a través de los exámenes que tuvimos por parte del C3. Es la
reunión que necesito ver con él (delegado de tránsito, Santiago Cerecedo Maya), revisar los
exámenes, ver quiénes sí tienen la confianza como para pertenecer a tránsito de Altamira y
los que no, desafortunadamente causarán baja”.
La depuración, en términos administrativos y legales, implica una medida sensible pero
necesaria para cualquier institución encargada de la aplicación de la ley. La legitimidad de
los cuerpos de tránsito —frecuentemente cuestionados en distintos municipios del país—
depende de estándares claros de integridad y profesionalización. En ese sentido, la revisión
de los expedientes no sólo responde a un requisito formal, sino a una lógica de
fortalecimiento institucional.
El secretario confirmó que sí habrá convocatoria para aspirantes externos, aunque el
calendario se ha ajustado. “Sí, sí, de hecho ya nos atrasamos. Lo que queríamos pasar en
este mes de febrero”, señaló, al explicar que la prioridad inmediata es concluir la revisión
interna y no debilitar la operatividad actual. “De momento no lo hemos hecho porque
tenemos elementos mínimos por llamar alguna forma. Queremos todavía más; 19 por turno.
Nos faltan más elementos y lo que queremos no es dejar también una corporación ahorita
sin cinco o seis elementos; lo que queremos es incorporar y los que no pasaron el control y
confianza, desafortunadamente causarán baja”.
El equilibrio entre depuración y continuidad operativa es delicado. Una salida masiva sin
reposición inmediata podría comprometer la capacidad de respuesta en puntos críticos,
especialmente en horarios escolares y en fines de semana con eventos deportivos. Por ello,
el plan contempla incorporar nuevos agentes mientras se formalizan las bajas
correspondientes, evitando vacíos en la vigilancia.
Otro componente relevante es la revisión de los esquemas salariales. Pérez Ramírez
reconoció que los auxiliares que han permanecido cerca de un año apoyando a la
corporación serán evaluados para ascender, siempre que acrediten los controles de
confianza. La actualización de salarios busca incentivar la permanencia y
profesionalización. En un entorno donde la rotación puede ser alta por condiciones laborales
limitadas, mejorar las percepciones económicas constituye un mecanismo para fortalecer la
lealtad institucional y reducir riesgos de corrupción.
El fortalecimiento de Tránsito se enmarca además en una visión más amplia de seguridad y
protección civil. En la misma conversación, el funcionario confirmó que el municipio avanza
en la instalación de una base fija de bomberos en Villa Cuauhtémoc, una zona estratégica al
norte del municipio. “Hay una propuesta para que ya se instalen ahí en Villa Cuauhtémoc y
vamos a tener ya nuestra corporación de bomberos en Villa Cuauhtémoc”, detalló. Aunque
Tránsito no contará por ahora con una oficina formal en esa comunidad, sí mantiene
presencia operativa. “De momento tránsito tiene dos o tres elementos que siempre han
permanecido en la Villa Cuauhtémoc, que son los que se encargan de vigilar la villa, pero no
tenemos ahorita instalada una oficina como la va a tener Bomberos o Protección Civil; sin
embargo, sí hay presencia de elementos”.
La expansión hacia Villa Cuauhtémoc responde a una lógica de descentralización de
servicios. En municipios con extensiones territoriales amplias, concentrar todas las bases en
la cabecera puede incrementar los tiempos de respuesta ante emergencias. La presencia
permanente de bomberos en la zona norte reducirá esos tiempos y permitirá una
coordinación más estrecha con Protección Civil. En paralelo, el incremento de agentes
viales contribuirá a ordenar el tránsito en accesos y eventos comunitarios.
Desde una perspectiva de política pública, el plan combina tres ejes: profesionalización,
expansión y depuración. La profesionalización se traduce en controles de confianza y
revisión salarial; la expansión, en la meta de alcanzar entre 70 y 80 agentes; la depuración,
en la baja inmediata de quienes no acrediten los estándares. “Sí, es nuestra meta”, reiteró el
secretario al ser consultado sobre la posibilidad de contar con 35 agentes por turno al cierre
del año.
La viabilidad del proyecto dependerá de factores presupuestales y administrativos, así como
de la capacidad de reclutamiento en un mercado laboral donde los perfiles idóneos —con
aptitud física, ética comprobada y disposición al servicio público— no siempre son
abundantes. No obstante, el mensaje político es que el gobierno municipal asume que la
seguridad vial no es un asunto menor, sino un componente esencial de la gobernabilidad
urbana.
En un entorno nacional donde la confianza ciudadana en las corporaciones locales suele
estar condicionada por experiencias de abuso o ineficiencia, la apuesta por controles
estrictos y crecimiento ordenado puede convertirse en un precedente relevante para otros
municipios de la región. El reto será traducir la meta numérica en resultados tangibles:
reducción de accidentes, mayor orden en eventos masivos y percepción ciudadana de
seguridad en escuelas y vialidades.
Por ahora Altamira, se encuentra ante una etapa de redefinición de su cuerpo de Tránsito.
La promesa de duplicar la fuerza operativa, depurar sin concesiones y mejorar incentivos
laborales dibuja una hoja de ruta ambiciosa. Si el calendario se cumple y los filtros se
aplican con rigor, la ciudad podría cerrar el año con una corporación más robusta,
profesional y con mayor presencia territorial, acorde con el dinamismo industrial y social que
la caracteriza.