LOS HECHOS
POR José Inés Figueroa Vitela
Los mismos enemigos del pueblo, hasta para reconocer el valor y precisión de las autoridades
actuantes pretendieron, endosando “la colaboración del gobierno norteamericano”, mermar el
impacto de la eliminación del cabecilla de la banda criminal más violenta y grande de los
últimos tiempos.
Ya no les acomodó mucho el término, pero muchos de quienes cuestionaron la máxima de
“abrazos, no balazos”, hecha política de estado en el pasado sexenio, quisieron darle vigencia
y otros, de ellos, que antes reclamaban “permisividad”, ahora hablaron de “excesos”.
Se quedaron repitiendo exclamaciones sobre los bramidos de la fiera agonizante.
Sin titulares, ni membretes, la acción del Estado mexicano, uniendo a la sociedad con sus
autoridades locales y desde estas con el centro geopolítico del país, marca un parteaguas, para
que quienes escogieron el camino torcido, haciendo del dolor y la intranquilidad social su
modus vivendi, sepan que el estado de derecho ha de alcanzarles, tarde que temprano.
Aquellos quienes piensan que desacreditando al gobierno y atizando un enrarecimiento
ambiental inducido, la sociedad olvidará cómo fueron el origen de todos los males nacionales,
cuando dispusieron del gobierno para su beneficio personal, van teniendo respuestas
puntuales.
Los corruptos, apátridas, violentadores del estado de derecho desde las esferas del poder,
cuando tuvieron la oportunidad de gobernar, seguirán perdiendo el apoyo ciudadano que ahora
los mantiene en condiciones de marginalidad electoral, pero pronto terminará de
desaparecerlos.
Ya se encuentran en el umbral del porcentaje mínimo de votos necesario para conservar
registro y prerrogativas como partidos políticos.
Esas cantaletas pronunciadas por dirigentes y cuadros nacionales y regionales de los llamados
partidos opositores, buscando el lado oscuro de los hechos con la idea de sacar raja política,
están viendo cómo se les revierte la calificación de los ciudadanos.
Hasta ayer, se cuantificaban 252 bloqueos a las vías de comunicación, en 20 estados del país,
como reacción a la aprehensión y muerte posterior del cabecilla del cártel jalisciense.
En Tamaulipas, el Gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA cuantificó 36 eventos en 5 de
los diez municipios fronterizos, 9 de los cuales fueron bloqueos a vías de comunicación, cinco,
con incendio de unidades de transporte.
Acá no se reportaron heridos ni muertes que lamentar.
Todos los actos de repercusión por los hechos de Jalisco, en Tamaulipas, quedaron superados
la tarde-noche del mismo domingo, con un seguimiento que permitió a las autoridades dejar
transcurrir el curso de las actividades cotidianas en forma ordinaria, sin suspensión de clases o
actividades laborales, como sucedió en otras partes.
Así lo declaró el Mandatario estatal en rueda de prensa al término de la reunión de la Mesa
estatal para la Construcción de La Paz que cotidianamente encabeza y ayer lunes no fue la
excepción.
El General en retiro CARLOS ARTURO PANCARDO ESCUDERO, Secretario de Seguridad
Pública del Estado, aseguró que en Tamaulipas no ha existido presencia del CJNG del finado
MENCHO, sino que había algunas alianzas con algún grupo local para el desarrollo de sus
actividades delictivas.
Habrá quienes se remitan a la afirmación de que el Delegado de la Fiscalía General de la
República asesinado el año pasado en Reynosa, fue ejecutado por el grupo de Jalisco, o que
algunos “vehículos monstruo” decomisados en suelo tamaulipeco traían sus siglas.
La especie ya resultará intrascendente, cuando el mega grupo delincuencial entró en franco
desmantelamiento y las autoridades mexicanas dejaron constancia de su capacidad y decisión
de política pública aplicada en esta materia.
Como siempre ha dicho la Presidenta CLAUDIA SHEINBAUM, respaldada por los
gobernadores, alcaldes y ciudadanos mexicanos: colaboración, sí, coordinación eventual;
nunca subordinación ni pérdida de la soberanía.
Y así fue: el gobierno norteamericano cooperó con informes de inteligencia apuntalando el
operativo, plenamente ejecutado por las fuerzas especiales del Ejército Mexicano y la Guardia
Nacional, confirmando sus capacidades operativas.
El proceso para llegar y someter al capo fue todo un éxito, pese a la alta capacidad de fuego y
feroz reacción del círculo de protección; las bajas posteriores en las fuerzas armadas fueron
producto de cobardes emboscadas.
En unos y otros casos, las autoridades avanzan en la identificación, búsqueda y persecución de
los responsables.
Lo dijo la Presidenta SHEINBAUM y le secundó el Gobernador AMÉRICO: vamos bien… pero
nos va a ir mejor.