Alberto Serna
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Con la voz entrecortada y los ojos llenos de lágrimas, Adriana Elizabeth Almaguer Espinosa revive el infierno que asegura ha atravesado desde que decidió denunciar a su expareja por violencia. Su historia no solo habla de golpes y amenazas, sino de una ausencia que le desgarra el alma: la de su hijo.
“Yo tuve una relación con Edgar Eduardo Villela Ramírez, fue de aproximadamente tres años… ahí nació mi hijo”, relata. Pero lo que parecía un proyecto de familia se convirtió, según sus palabras, en un ciclo de agresiones.
“Me separé por violencia emocional, psicológica, económica y física. En 2020 puse la primera denuncia por violencia familiar y lesiones”.
Esa carpeta, dice, comenzó un peregrinar interminable, la cual se enmarcó en el número 1295/2020
“Siempre me hacían perder tiempo, me decían que los ministerios públicos no estaban. En 2024 me dijeron que esa carpeta ya estaba cerrada, que ese delito no se perseguía de oficio. Me dieron copia y hasta ahí quedó”, relata.
Asegura que desde entonces comenzaron las amenazas más crudas.
“Me decía que si no retiraba la denuncia me iba a quitar a mi hijo, que me iba a matar. Las amenazas de muerte continúan”, aseveró.
El día que no regresó
En abril de 2022, cuenta, aceptó que el padre del menor conviviera con el niño mientras ella se recuperaba de una fuerte gripe. Iban a firmar acuerdos de convivencia. Nunca imaginó que sería la última vez que lo vería vivir con ella.
“Me dijo que me lo regresaba en la tarde… luego que mañana… luego que tal día. Cuando íbamos a firmar el acuerdo, nunca llegó. Me dijo que si quería volver a ver a mi hijo tenía que firmar la custodia completa”.
Desde entonces, comenzó otra batalla; denuncias por sustracción, un juicio de guarda y custodia iniciado asegura en su contra sin que ella lo supiera, audiencias suspendidas, retrasos y expedientes que no avanzaban.
“La demanda decía que yo no tenía estabilidad económica y que no estaba en mis facultades mentales para cuidar a mi hijo. Cuando él se lo llevó, faltaba un mes para que cumpliera cinco años. Yo fui quien lo cuidó siempre. Nunca le faltó nada”, dijo.
Fue entonces cuando decidieron en los juzgados de lo familiar también interponer un juicio el cual tiene como folio la carpeta 517/2022, sin que, hasta el momento, haya un respuesta favorable.
Violencia y sangre frente al niño
En 2023 logró verlo por unos minutos en un fraccionamiento privado. Lo que ocurrió, asegura, fue una escena de terror.
“Cuando llegué lo abracé y él empezó a gritar que yo me lo quería robar, sus amigos empezaron a jalonear al niño, yo terminé con cortadas de cuchillo, mi hijo gritaba que le dolía, a mi mamá la golpearon y el hermano de él nos amenazó con un arma”, mencionó.
Las denuncias por esos hechos, afirma, siguen estancadas.
Cuatro años sin abrazarlo
Han pasado casi cuatro años desde que lo vio por última vez. “En abril voy a cumplir cuatro años sin convivencia con mi hijo”.
Aunque recientemente un juez lo vinculó a proceso por violencia familiar, asegura que ni siquiera esa resolución ha logrado que se establezcan reglas de convivencia.
Dicha vinculación a proceso data en la carpeta 0354/2021.
“Yo he cumplido todo. Fui a terapias, la psicóloga dijo que estoy apta. Pero él no lleva al niño. Siempre hay una excusa”, aseguró.
El miedo, dice, ya no es por su vida.
“Miedo a él ya no tengo. Mi miedo ahora es que mi hijo ya no me reconozca… que le hayan dicho cosas en mi contra”, aseguró.
“Que revisen mi caso y vean si hay justicia”, exclamó de forma desesperada.
Adriana ha tocado puertas en diversas instancias, incluso fuera del estado. Aun así, no pierde la esperanza de que alguien escuche su clamor.
“Confío en que algún día alguien va a poner interés en mis carpetas y por fin se va a hacer justicia”.
Con la voz firme, hace un llamado directo al gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya:
“Que ponga atención a esta situación. Él habla de proteger a las mujeres y a los niños. Yo estoy viviendo violencia vicaria. ¿Cómo es posible que con tantas denuncias no haya justicia?”, aseguró.
También pidió que autoridades del Poder Judicial y de la Fiscalía revisen a fondo su expediente.
“Es que mi expareja dice que tiene los medios, que tiene las influencias para que a él, no le hagan nada, y hoy veo que tiene la razón ante tanta impunidad”, comentó.
Señaló que aun confía en las autoridades, sin embargo; la esperanza día a día comienza a terminarse.
Por tal motivo, pidió que la presidenta del Supremo Tribunal, Tania Gisela Contreras López la apoye, ya que la persona sigue sin presentarse a las audiencias y la jueza no da muestras de un avance.
“Que desmientan que alguien puede comprar a cualquier autoridad. Que volteen a ver mis carpetas y demuestren que la justicia sí existe”, dijo.
Mientras tanto, cada día sin su hijo es, en sus palabras, un duelo que no termina.
“No quiero riquezas, no quiero nada más. Solo quiero volver a abrazar a mi hijo”, concluyó.