Por La Libre

Por Edelmira Cerecedo Garcìa.

En tiempos donde la salud pública vuelve a colocarse en el centro de la conversación —por prevención, por responsabilidad y por conciencia colectiva— lo que ocurrió en Reynosa no es un acto menor. Es una señal.
El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Anaya Alvarado, no llegó solo a encabezar una agenda administrativa en la Unidad Académica Multidisciplinaria Reynosa Aztlán. Llegó a poner el acento en algo fundamental: una comunidad estudiantil sana es una comunidad fuerte.
La Brigada de Salud Integral no fue únicamente una jornada de vacunación. Fue un mensaje claro. Sarampión, influenza, COVID, neumococo, prevención, detección oportuna… hablar de salud hoy es hablar de responsabilidad institucional. Y más aún cuando se trata de jóvenes que están construyendo su futuro profesional.
Hay algo particularmente significativo: estudiantes de la nueva Licenciatura en Enfermería, junto con alumnos de Químico Farmacéutico Biólogo y Análisis Clínicos, participando activamente. No solo reciben formación; la ejercen, la practican, la convierten en servicio. Esa es la universidad que trasciende el aula.
La salud mental también fue parte de la agenda, al establecer coordinación con los Centros de Integración Juvenil. En un momento donde las adicciones y los trastornos emocionales afectan silenciosamente a la juventud, formalizar estrategias preventivas es actuar antes de que el problema crezca.
El rector ha entendido que el fortalecimiento académico no se limita a infraestructura, laboratorios o posgrados —aunque también los impulsa—. Implica cuidar a quienes habitan esos espacios. Porque no puede hablarse de excelencia educativa sin bienestar integral.
Hoy, la UAT no solo forma profesionistas. Está apostando por formar jóvenes sanos, conscientes y respaldados. Y eso, en el contexto actual, es una decisión que vale más que cualquier discurso.
Así se construye comunidad. Así se construye futuro.Mientras a nivel nacional la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo avanza con paso firme en los proyectos ferroviarios del norte del país, Tamaulipas no se queda atrás. El gobernador Américo Villarreal Anaya se mueve en la misma ruta estratégica: gestionar, coordinar y concretar.
La firma del convenio con el secretario de Economía Marcelo Ebrard Casaubón para impulsar el Polo de Desarrollo para el Bienestar en Altamira confirma que el mandatario tamaulipeco entiende que el crecimiento no llega solo, se construye con alianzas y visión de largo plazo. No es casualidad que también se proyecten el Puerto Interior de Ciudad Victoria y el Puerto Norte de Matamoros; es una apuesta clara por consolidar a Tamaulipas como eje logístico e industrial.
Y mientras se gestionan grandes inversiones, en lo inmediato también se atiende lo esencial: el empleo. La Secretaría del Trabajo estatal, encabezada por Luis Gerardo Illoldi Reyes, reporta ya 32 personas colocadas en empleos formales mediante movilidad laboral en lo que va del año. Puede parecer una cifra modesta, pero detrás de cada número hay una familia con ingresos dignos y certeza.
Infraestructura, inversión y trabajo. Tres frentes distintos, una misma dirección. Tamaulipas se alinea al proyecto nacional, pero también fortalece su propia ruta de desarrollo bajo la conducción de un gobernador que ha decidido estar donde se toman las decisiones. Y eso, políticamente, cuenta.

La tarea

La asignatura pendiente del liderazgo político en la oposición…..¿porque les cuesta tanto reconstruirse?.