La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

La diputada panista Marina Ramírez Andrade, denunció la falta de personal médico e infraestructura en las clínicas rurales, que se expresan con mayor claridad en el municipio de San Fernando, Tamaulipas.
Severa problemática: en las zonas más vulnerables del estado, es donde más falta apuntalar las políticas de salud pública.
Esa marginación, destina a miles de tamaulipecos a vivir en una obligada pobreza extrema.
No es de ahora esa debilidad.
Desde tiempos del orden neoliberal, se alimentó el desdén en esas regiones para el criminal intento de privatizar la salud y convertir en negocio la atención médica.
¿Pero ahora, que la IV T apareció en el horizonte?
¿Y la Secretaría de Salud?
¿Y el secretario Vicente Hernández?
Al parecer el titular de la SS en el estado, sólo se dedica a traficar con las plazas y a lucrar con jugosos contratos de compra de insumos médicos. Existen varias denuncias tanto de trabajadores como de empresas que exigen pagos no hechos por parte de una burocracia administrativa que sólo le rinde cuentas a él.
La SS está llena de dobles plazas; de médicos y enfermeras que saturan los hospitales y clínicas de las zonas urbanas: en tanto, en los sitios apartados del estado como el IV distrito y las áridas regiones de San Fernando -en la tradicionalmente abandonada, La Pesca, centenares de pescadores viven en la marginación más lamentable- la salud es inalcanzable y un lujo para esas comunidades.
Ciertamente: existen hospitales de excelencia médica.
Uno de ellos es el Centro Oncológico, que atiende a cientos de pacientes de todo el estado que se ven en la necesidad de atenderse, gratuitamente en ciudad Victoria.
Costosas medicinas y tratamientos de primer mundo son aplicados sin erogaciones para los pacientes.
A ello colaboran decenas de ciudadanos de la sociedad civil, que diariamente reparten altruistamente alimentos y bebidas a familiares y personas atacadas por ese mal.
Es de aplaudir, ese esfuerzo gubernamental y social.
¿Pero y los lugares en donde el olvido prevalece?
¿Por qué no llegan los médicos y las medicinas a esos lugares de sufrimiento?
Ya es tiempo de que la SS y su titular, replanteen los programas de salud para hacer más equitativa la relación de la sociedad rural y la sociedad urbana en Tamaulipas.
Basta hacer un análisis comparativo en el gasto en salud que se dispersa entre las regiones rurales y en las comunidades urbanas, para percibir la asimetría que persiste en el trato gubernamental.
No es suficiente con la presencia de los programas federales para liquidar la pobreza extrema; también la salud, es un elemento que instala en una mísera vida a nuestros hermanos.