CUADRANTE  POLITICO——-POR  FERNANDO  ACUÑA  PIÑEIRO—

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   Existen fundados motivos para sospechar que la historia del  libro, escrito por  Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menendez, donde buscan exhibir a figuras políticas del morenismo nacional, les fue dictada desde Texas o Tamaulipas.

 En el caso específico de Scherer,  ello obedece a que el coautor de dicha obra destinada a provocar reacomodos en el gobierno de Sheinbaum, no contaba con dicha información. De ser así, desde hace mucho tiempo la habría escrito. Scherer se sabe, fue uno de los personajes más cercanos a AMLO. Pero tuvo que renunciar por decisión propia, orillado por disputas en el círculo más alto  del poder obradorista.

Un tipo inteligente y culto  como él, hijo del ícono del periodismo más notable del siglo XX en México, con tan sobradas credenciales, tuvo que tragarse en su tiempo  la derrota. Pero requería municiones  periodísticas para el desquite. Alguien le proveyó de ellas.  

  Hasta lo que se ha adelantado de su contenido, el libro “Ni Venganza ni Perdón”,  es  una narrativa fiel y exacta de lo que aquí se ha encargado de difundir el cabecismo, una versión totalmente parcial y alineada con las acusaciones y señalamientos del grupo texano en contra de MORENA, y particularmente contra el  actual sexenio estatal de la 4T.

 En apariencia “Ni Venganza ni  perdón”, enfoca sus baterías contra el ex estratega mediático y político de AMLO, Jesús Ramírez Cuevas. Pero en realidad su objetivo central es el de desacralizar la figura del ex presidente López Obrador, colocándolo como el centro de una trama de  alta corrupción, relacionada con el financiamiento de campañas electorales, por la vía del dinero proveniente del huachicol.  

 Extrañamente, la historia del mencionado libro, de venta al público desde este miércoles, no aborda la relación de los Carmona con el sexenio panista en Tamaulipas. A lo más que llega en este sentido, es a adjudicar al fallecido empresario,  la frase de que, él apoyaba a todos, (partidos y grupos en el poder), pues así, si lo acusaban, podía decir que, todos estaban involucrados.  En pocas palabras , que a todos los tenía por dentro.

  La obra en cuestión, ya ha provocado que la mismísima Presidenta Sheinbaum entre al quite, a favor de Chucho Ramírez, asegurando que no va a renunciar, pues no hay motivos para ello. En el fondo los “bazoocazos” de “Ni Venganza ni perdón”, vuelven a poner a prueba la sólida unidad existente entre las élites de la 4T en el país. Especialmente entre el patriarca tabasqueño y la principal  inquilina de Palacio Nacional.

    Por su parte, el asesor de la Presidencia  Ramírez Cuevas acaba de rechazar las acusaciones en su contra. En un texto  cuyo título  es: “Mi respuesta a la reciente campaña  de ataques y difamación”,  JRC, señala entre otras cosas lo siguiente:

      “El proyecto del cambio a favor del pueblo, ha despertado a los enemigos para atacar y descalificar a los gobiernos de la Cuarta Transformación”.

   “Los  señalamientos  en medios hacia mi  trabajo  como servidor público, en ningún caso han sido acompañados por ninguna prueba. Los supuestos casos de corrupción,  desvío de recursos públicos, relaciones con delincuentes, son absolutamente falsos, producto de la imaginación o de la mala fe de los autores”.

      “Los autores  del libelo eligieron  como estrategia comercial de ventas  el escándalo, la nota roja, la espectacularidad de las mentiras, el ataque personal, misma que ha sido reproducida , en medios  de comunicación, por periodistas, usuarios y bots, en las redes sociales, curiosamente  la mayoría de ellos lleva años atacando  al ex presidente Andrés Manuel López Obrador, y lo hacen hoy contra la Presidenta Claudia Sheinbaum”.

  A la luz de todo esto que les comentamos, habría que preguntarnos: ¿Quiénes están de plácemes con esta obra editorial? ¿A quienes les cae como anillo al dedo,  tratar de fortalecer la versión de que los Carmona permearon la más altas esferas del obradorismo?

 La respuesta es: pues a quienes la crearon desde hace mucho tiempo, poco después de huir como prófugos de la justicia mexicana, hacia el sur de  Texas; a quienes la están aprovechando como grupo oligárquico poderoso, requerido a pagar impuestos, y a quienes se vieron afectados en las alturas del poder, durante el gobierno de AMLO.

 A periodistas neoliberales, a partidos políticos que se encuentran a punto de desaparecer políticamente, rechazados por la historia y el electorado.

 Habrá que darle seguimiento al tema.