Columna Opinión Económica y Universitaria.

Dr. Jorge A. Lera Mejía.

La ceremonia de honores a la bandera realizada en el Campus de la Salud de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) se convirtió en un ejercicio emblemático de colaboración y confianza mutua entre el Gobierno del Estado y la máxima casa de estudios.

En este marco, el gobernador Américo Villarreal Anaya y el rector Dámaso Anaya Alvarado compartieron un mismo mensaje: la alianza estratégica entre gobierno y universidad es hoy uno de los pilares para impulsar la educación, la salud y el desarrollo social en Tamaulipas.

Desde el inicio del acto, la presencia conjunta del gobernador y del rector envió una señal clara de coordinación institucional.

El mandatario estatal destacó el liderazgo de Dámaso Anaya y subrayó que los universitarios eligieron acertadamente a su rector, al reconocer en su gestión resultados tangibles en la transformación de la UAT.

Esta afirmación no solo enaltece la conducción universitaria, sino que refleja el reconocimiento del gobierno hacia la autonomía y la vida interna de la institución, respetando sus procesos, pero acompañándolos con respaldo político y presupuestal.

Un punto central de la ceremonia, es la “estrecha comunión” que, en palabras del propio gobernador, hoy existe entre el Gobierno de Tamaulipas y la UAT.

Esa relación se traduce en la capacidad de convertir los recursos públicos en obras concluidas, equipamiento de vanguardia y mejores condiciones para la formación profesional.

La ceremonia no se limitó a los honores cívicos y a la toma de protesta de la nueva directora de la Facultad de Enfermería Victoria; fue también un escaparate de resultados compartidos: nuevas computadoras, equipos especializados, pantallas inteligentes, unidades de transporte y la inauguración de una techumbre y un domo de usos múltiples que dignifican los espacios universitarios.

El discurso de Villarreal Anaya vinculó directamente la política pública estatal con la labor académica de la UAT.

Al hablar de los desafíos de la educación ante el avance tecnológico, el gobernador subrayó la importancia de formar profesionales con visión humanista, lo que encaja con la misión social de la universidad. Así, el gobierno no se presenta solo como proveedor de recursos, sino como un aliado que comparte la responsabilidad de orientar la educación hacia el bienestar de la población.

Por su parte, el rector Dámaso Anaya reforzó este enfoque al afirmar que invertir en la UAT es invertir en salud, desarrollo social y futuro.

Al cumplir con el Estatuto Orgánico y tomar protesta a la Dra. María Guadalupe Vázquez Salazar, el rector subrayó la importancia de trabajar en unidad, dejando en claro que la alianza con el gobierno no sustituye, sino que fortalece la cohesión interna de la comunidad universitaria.

La nueva directora de la Facultad de Enfermería, al comprometerse con la excelencia académica, la ética y el humanismo, se inserta en esta lógica de corresponsabilidad entre gobierno y universidad: la formación de profesionales de la salud con alto sentido humano es una meta compartida.La presencia de autoridades estatales, universitarias, de los poderes Judicial y Legislativo, así como de mandos militares y de la comunidad estudiantil y docente, terminó por dar a la ceremonia un carácter de acto republicano de alta significación.

Más que un evento protocolario, la jornada fue una manifestación del vínculo creciente entre el Gobierno de Tamaulipas y la UAT, un vínculo que se expresa en obras, en decisiones académicas y en un horizonte común: consolidar una educación superior al servicio de la sociedad tamaulipeca.