● Apuesta por una oposición ciudadana desde las bases
Por Agustin Peña Cruz
Ciudad Altamira, Tamps.- En el tramo final del calendario legal fijado por el Instituto
Nacional Electoral (INE), la organización Somos México intensifica su estrategia de
afiliación con el objetivo de consolidarse como partido político nacional, respaldada por un
discurso que busca marcar distancia tanto del oficialismo como de las oposiciones
tradicionales.
Durante un encuentro con simpatizantes en Altamira, Brandon Cisneros, delegado regional
del norte del país ante la asamblea distrital 6, subrayó que el proyecto ya cumplió uno de los
requisitos clave exigidos por la autoridad electoral. “El INE nos pide dos requisitos. En
primer lugar, tenemos que hacer 200 asambleas como esta en todo el país. Ya hicimos 231,
o sea, ya tenemos el requisito de las asambleas”, afirmó.
El reto inmediato, explicó, se concentra ahora en la afiliación. De acuerdo con Cisneros, el
umbral establecido es de 256 mil personas inscritas, cifra que el movimiento está a punto de
alcanzar. “Tenemos que afiliar a 256 mil personas. Ya afiliamos en todo el país a 253 mil, o
sea, que nos faltan 3 mil afiliados para llegar al requisito… y tenemos hasta el 28 de
febrero. Entonces, hay tiempo, hay ganas y hay grandes equipos de trabajo haciendo todo
lo posible para lograr este objetivo”, sostuvo.
Lejos de los discursos de victoria anticipada, el delegado reconoció las dificultades
logísticas enfrentadas en la asamblea, donde no se logró reunir el quórum requerido de 300
personas. Sin embargo, planteó que el esfuerzo se reorienta hacia la afiliación directa como
vía para cumplir con la meta legal. “Lamentablemente no salió, pero tenemos un esfuerzo
adicional que es el tema de la afiliación y yo creo que muchas personas aquí organizadas
nos pueden ayudar para llegar a ese objetivo”, señaló.
Más allá de las cifras, Cisneros insistió en que Somos México busca diferenciarse
estructuralmente de los partidos existentes. En su diagnóstico, el sistema político actual
padece una desconexión profunda con la ciudadanía. “No nos gustan los partidos que
existen, no nos gusta quien gobierna ni nos gusta quien opone. Por eso queremos hacer
algo distinto y para eso es que nos estamos organizando”, dijo.
Esa diferencia, explicó, se sostiene sobre dos principios estatutarios que calificó como
“reglas de oro”. El primero es la separación estricta entre dirigencias y candidaturas. “En
Somos México, los dirigentes no pueden ser candidatos ni los candidatos dirigentes al
mismo tiempo. O eres dirigente o eres candidato. ¿Por qué? Porque queremos que sea un
partido ciudadano que le pertenezca a los ciudadanos, no a las cúpulas partidistas”, afirmó.
El segundo pilar es la elección de todas las dirigencias y candidaturas mediante elecciones
primarias, una práctica poco común en la política mexicana. “Los partidos políticos le tienen
miedo a la democracia y en Somos México estamos apostando por una fuerza política
hiperdemocrática”, sostuvo Cisneros, al plantear que la legitimidad debe construirse desde
la participación directa.
“Las decisiones de Altamira las toma la gente de Altamira… No tienen que quedar bien con
los dirigentes, tienen que quedar bien con la gente que vive ahí”, enfatizó, al tiempo que
vinculó el proyecto con demandas estructurales como seguridad, salud, educación y el uso
eficiente de los recursos públicos.
A pocos días del vencimiento del plazo, Somos México enfrenta una prueba decisiva:
convertir su narrativa de renovación democrática en un respaldo ciudadano suficiente para
cruzar la línea que separa a los movimientos emergentes de los partidos formalmente
reconocidos. En ese margen estrecho, la afiliación se ha convertido no solo en un requisito
legal, sino en el primer termómetro real de su viabilidad política.