El Patinadero

Por Juan Antonio Montoya Báez

Unos ríen y otros lloran. Talía y Melpómene son las musas que inspiraron las máscaras del teatro: la comedia y la tragedia. Son sonrisas y lágrimas donde los actores, expertos en las artes escénicas, logran llevar a los espectadores de un extremo a otro.

Sus expresiones nos permiten vivir con ellos; estas máscaras son el símbolo universal del drama, reflejan la complejidad de las emociones humanas, la creatividad y capacidad de transformación del actor.

En el presente vemos a un exgobernador sumamente feliz, contento y que no duda en demostrarlo. Piensa que no tiene cola que le pisen, por lo que luce su mejor sonrisa en el anuncio de la próxima boda de su hija.

Luce contento, sin sombra alguna sobre su cabeza; por el contrario, sus negocios siguen en franco crecimiento con contratos en diversas instancias, tanto privadas como públicas.

Es propietario de una regia mansión en San Pedro Garza García y, adicionalmente, se le adjudica la pertenencia de una torre de edificios comerciales a un costado del río Santa Catarina, donde ocupa el penthouse. El pasado 22 de enero, en la revista social de mayor representatividad en esta capital, se anunció con bombo y platillo la boda.

Luce despreocupado. Tiene negocios diversos hasta con la actual administración estatal, como es la reparación de unidades oficiales en un taller donde es accionista, además de rentar un estacionamiento y oficinas en el 17 y 18 Guerrero, donde, sin despeinarse, se agencia varias decenas de miles de pesos sin problema.

A mediados de junio del 2025, el entonces Fiscal Anticorrupción y hoy ascendido a Fiscal General de Justicia, JESÚS ALEJANDRO GOVEA OROZCO, señalaba en una nota de la periodista DAISY HERRERA, publicada en El Mercurio, que el exgobernador EGIDIO TORRE CANTÚ estaba involucrado en el desfalco al IPSSET por más de dos mil 500 millones de pesos.

El Fiscal señaló que EGIDIO dejó de ingresar al fondo de pensiones los recursos que se descontaban a los burócratas estatales de manera obligatoria, provocando un perjuicio patrimonial que pone en riesgo la estabilidad financiera del organismo.

Hasta el momento, el único exfuncionario sobre el que existe un expediente abierto es su extesorero, JORGE ÁBREGO ADAME, aunque también hay otros exsubsecretarios y directores generales involucrados en el peculado.

Sin embargo, el expediente se encuentra en «proceso de conformación», un estado en el que seguramente seguirá por el resto del sexenio, donde todo se entrampa cuando se trata de peces gordos.

EGIDIO es el exgobernador más inteligente de Tamaulipas: nadie lo persigue, no existen denuncias en su contra de manera directa, fue cómplice de FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA y la actual administración termina encubriendo su peculado en el IPSSET.

Recientemente se presentó un «ambicioso» plan financiero para el rescate de la quiebra del IPSSET que, en el papel, luce fabuloso. Dicen que es una medida responsable para garantizar el pago de las pensiones, pero el costo es alto.

Ahora, el IPSSET recibirá una aportación del 27 por ciento del salario de cotización, del cual el trabajador aportará el 10.5%. Esto incluye a los nuevos y a los que ingresaron antes del 2015, quienes apenas entregaban el 6 por ciento antes de la reforma. Peor aún: los jefes de departamento recibirán un descuento de hasta el 22.5 por ciento de su salario. Un golpe directo al ingreso mensual.

EGIDIO sonrie. La buena fortuna lo protege, al igual que la Fiscalía, que bajo ninguna circunstancia lo perseguirá; sus expedientes con JORGE ÁBREGO y otros funcionarios «egidistas» se perderán en el olvido. Mientras tanto, los que lloran son los trabajadores estatales, quienes con el aumento a sus aportaciones pagarán los platos que rompió Egidio y que después siguió quebrando CABEZA DE VACA.

El peculado no será castigado; las finanzas serán sanadas con el bolsillo de los burócratas. Como siempre, pagan justos por pecadores. Entre lágrimas y risas marcha la política tamaulipeca donde el desfalco, peculado y corrupción se disfraza de un rescate financiero, cuando en realidad se trata de un golpe financiero a la burocracia.

Rescate sí, pero sin perdonar a los verdaderos responsables de la terrible situación que se vive en el IPSSET.

Bueno, por hoy es todo.

Adiós y aguas con los patinazos…

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