El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez

La realidad de la vida en las ciudades es distinta a la que se vive en las comunidades ejidales más pobres de la entidad, donde no se desperdicia nada, todo es utilizable y se realizan cosas sorprendentes para sobrevivir en medio de los problemas diarios.

Hace algunos ayeres, cuando era niño, mis padres fueron invitados a una boda en el ejido San Antonio, en el municipio de Jaumave; una zona árida donde la riqueza se manifiesta por el número de animales que se poseen.

Las vacas son de los ricos, pero lo más común son las cabras y los cerdos criados para su venta, además de los pocos cultivos que logra dar la tierra poco fértil para el autoconsumo.

Muchos ejidatarios viven de la talla de la lechuguilla, la pizca de chile piquín y chochas de acuerdo a la temporada; en ocasiones están muy lejos de alcanzar el salario mínimo de los 300 pesos. Esa cifra ya es un lujo o una «millonada».

Del «sueldito» de cincuenta mil pesos que alguna vez mencionó el gobernador de Nuevo León, SAMUEL GARCÍA, mejor ni hablamos; es una cantidad estratosférica que cualquier ciudadano brincaría de gusto al obtenerla.

Esta semana, el DIF Tamaulipas anunció acciones permanentes para mejorar las condiciones de vida de la población que requiere atención prioritaria. El proyecto de la señora MARÍA DE VILLARREAL es consolidar la entrega de estufas ecológicas en las comunidades rurales más alejadas del estado.

Durante el 2025, el DIF estatal entregó 115 estufas ecológicas a familias que requieren alternativas más seguras y saludables para la preparación de alimentos, con el beneficio adicional de reducir la exposición al humo. Durante la presente administración se han entregado un total de 214 estufas en los municipios más pobres de la entidad, tarea que continuará en el 2026 con una primera dotación de 50 aparatos fabricados por personal y alumnos del ITACE del plantel de Ciudad Victoria.

Estas estufas cuentan con un diseño basado en estudios técnicos realizados por la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) y son fabricadas por manos tamaulipecas, integrando conocimiento académico, capacitación técnica y desarrollo productivo local.

Otro programa para las zonas marginadas son las Letrinas de Bienestar. De acuerdo con la titular de Bienestar, SILVIA CASAS GONZÁLEZ, esta estrategia responde no solo a carencias de infraestructura, sino que reduce riesgos a la salud al evitar que los desechos queden expuestos al aire libre y afecten el agua o los alimentos. «Son el sanitario que se utiliza en comunidades donde no existe drenaje», explicó.

Las letrinas incorporan mejoras como materiales más resistentes y elementos que garantizan privacidad. Uno de los avances más relevantes es que cada una incluye una celda solar de seis watts y tres focos LED, lo que facilita su uso nocturno, ya que suelen estar alejadas de las viviendas.

A través de redes sociales, en los últimos días se endurecieron las críticas por considerar que ambos programas son «anticuados» y caros; sin embargo, SILVIA CASAS responde que el programa atiende peticiones ciudadanas concretas y prioridades reales.

Cada persona tiene una perspectiva diferente de las cosas. Desde las ciudades, estos programas pueden parecer desactualizados. Pero en lugares apartados, son muy valiosos.

En esos lugares, la gente cocina con leña y a veces no tienen baños adecuados, porque comprar una estufa o letrina es demasiado caro e inviable. El humo en las cocinas puede irritar los ojos de las mujeres que cocinan y causar problemas respiratorios a largo plazo.

De niños, fuimos con nuestros padres a visitar ejidos. Fuimos a San Antonio, donde había una fiesta de boda con comida local: fideo seco, cerdo asado, chicharrones y carnitas. Todo estaba muy bueno, pero las letrinas eran limpiadas por los propios cerdos.

En los ejidos, el progreso es lento. No hay internet ni gas. Por eso, estos programas están hechos para los que más los necesitan. Una letrina con luz puede ser de gran ayuda para quienes no usan redes sociales, pero tienen las mismas necesidades que en las ciudades donde se huele el progreso y la modernidad está a un clic de distancia.

Por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos

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