La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

Ahora se explica el estallido de mal humor y el enfado de la presidenta que hizo brotar los regaños a los diputados federales en Baja California. “¡Váyanse a trabajar con la gente!”, dijo al borde de la exasperación.
¿Qué pudo generar tanto enojo?
¿Habitualmente de talante equilibrado, tranquilo, qué la hizo perder el control con sus compañeros de partido y de proyecto?
Están brotando los motivos: uno de ellos, la reforma electoral, que tanto ha anunciado y tanto ha promovido como un cambio estructural al régimen político.
Efectivamente: el fin de los plurinominales.
Por más de seis meses, tanto diputados como senadores, han estado gastando tiempo para encarecer la negociación con un Partido Verde y Partido del Trabajo, y sacar raja política todos. Se piensan en la circunstancia de negociación, de cambiar votos por posiciones para todos.
O lo que es lo mismo: piden sobrerrepresentación, para votar lo que la conciencia manda.
Al parecer la presidenta se cansó.
Ese tiempo, lo utilizaron como estrategia todos los factores de poder en el parlamento -tanto diputados como senadores- para generar un ficticio alargue de los tiempos que presumían le daría visos de un acuerdo inflexible entre las fuerzas legislativas.
Abrieron el debate como una herramienta para desatar los desacuerdos más complicados. Lo cierto es que las desavenencias venían desde el interior del partido y sus coaligados: el PT y el Verde, que se transformaron en verdaderos Frankenstein que se volvieron contra sus creadores al pedir más por sus servicios, cuando realmente tienen menor peso específico cada día. Chiapas y San Luis Potosí, son ejemplos ilustrativos de ello.
La rebelión contra Sheinbaum es cada vez menos silenciosa.
Desde afuera y desde adentro.
Algunos no guardaron las formas. Adán Augusto López, es uno de ellos; el más visible obstructor para el paso de la reforma por los pasillos del senado.
El mensaje es claro: se va a trabajar a territorio en cumplimiento de tareas del partido. Obviamente: esa tarea, sólo las lleva a cabo el político, ¡quien no tiene trabajo de territorio y de partido!
La resistencia sigue. Los múltiples intereses imbricados en la Cámara darán para más tensiones, como todo proceso en que participan diferentes visiones de la política y el estado. La lubricación que necesitaba, la maquinaría de MORENA, era necesaria; las contradicciones se atemperarán y fluirán las reformas.
Era apremiante el manotazo de Sheinbaum.
Esperemos, que las concertaciones en lo oscurito, que fueron normalizadas en la vida política del país por los conservadores, hoy sean cosas del pasado.