Golpe a golpe

Por Juan Sánchez Mendoza

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que todavía está vigente, cumple su centésimo noveno aniversario el próximo viernes (cinco de febrero), aunque del texto original poco queda, porque su contenido ha sido reformado en más de 270 ocasiones, considerando las más recientes.

El Instituto ‘Belisario Domínguez’, del Senado de la República, todavía no actualiza su investigación, por lo que refiere que desde su promulgación en 1917 y hasta el 1 de febrero de 2024 tuvo 256 reformas, modificándose en 770 ocasiones diversos artículos, según ha dice la dirección general de Difusión y Publicaciones, a su cargo.

En ese estudio intitulado ‘Las reformas a la Constitución en la era de la alternancia’, el investigador César Alejandro Giles Navarro destaca que “no todos los artículos han sido modificados, pues de los 136 que tiene la Carta Magna, 117 han sido objeto de reformas, mientras 19 se han mantenido sin cambios”.

No obstante, en los últimos 16 meses, las reformas constitucionales se han dado en cascada, lo que dificulta su cuantificación precisa. Así como la cantidad de modificaciones a sus leyes secundarias, que serían muchas, si en cuenta tomamos que, para aprobarlas, al Congreso de la Unión le basta una mayoría simple, en este caso.

Pero, lo más relevante es que los cambios se han hecho a capricho de los presidentes en turno, aun cuando al tomar posesión se comprometieran a respetar la Constitución y acatar su mandato.

Con tantas reformas a la Carta Magna, la verdad es que podría incluso haberse redactarse un nuevo documento para regir jurídicamente al país.

De cualquier forma, quizás al conmemorarse el CLXIX aniversario de la promulgación de la Carta Magna de 1857 –al mismo tiempo de celebrar el centésimo noveno de la actual–, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo podría plantear la necesidad de redactar un nuevo documento, puesto que el actual (ya) resulta anacrónico.

Pero no sería una propuesta original suya. Ni tampoco la panacea que alivie las enfermedades que padece el sistema político mexicano.

Sin embargo, en el aventurado entendido de que la sociedad estuviera de acuerdo con ella, en modificar la ordenanza, la jefa del Ejecutivo federal estaría obligada a ser la primera en respetarla, así como los legisladores del Congreso de la Unión, quienes malinterpretan las leyes, en beneficio de sus partidos.

Han comentado diversos legisladores (de ambas cámaras) que resulta impostergable reformar completamente el contenido del documento, si acaso el objetivo es construir una nación verdaderamente democrática, en donde imperen la libertad y la justicia.

Pero no ha dado argumentos, puntualmente, sobre cuáles son esas fallas, omisiones u obsolescencias que, desde su muy particular punto de vista, presenta la Constitución que aún rige el destino del país, aun cuando han sido señaladas una y otra vez por experimentados constitucionalistas que, al abordar el tema, sí ofrecen fundamentos sólidos del por qué es ineludible el cambio.

Texto vigente

Nuestra Constitución Política (vigente) es la ley más importante que se ha escrito a lo largo de la historia de México.

Nos establece cómo debemos comportarnos, vivir juntos en el territorio nacional y encontrar soluciones a nuestros problemas. Y, también, es muy clara cuando refiere cómo debe funcionar nuestro sistema de gobierno.

Igual establece que los mexicanos somos libres y que podemos decidir cómo nos queremos gobernar, así como nuestra independencia respecto a otros países –de ahí que se diga: la soberanía reside en el pueblo–, nos indica cuáles son nuestros derechos y obligaciones; da pie a que se creen reglamentos, y, bajo ningún motivo ni circunstancia otorga al presidente(a) en turno un poder omnímodo.

Nuestra Carta Magna cuenta con 136 artículos divididos en nueve títulos y 10 capítulos relacionados con las garantías individuales; la soberanía nacional y la forma de gobierno; la división de poderes; las responsabilidades de los servidores públicos; los estados de la Federación y la Ciudad de México; el trabajo y la previsión social; las prevenciones generales; las reformas a la Constitución; y la inviolabilidad de sí misma.

Su creación es el resultado de la convocatoria que en septiembre de 1916 hiciera Venustiano Carranza al Congreso Constituyente, instalado en asamblea el 21 de noviembre de ese mismo año en el teatro ‘Iturbide’ que se localiza en Querétaro.

Luego de elegir a la mesa directiva (el día 30) el presidente entregó su proyecto de Constitución Reformada el 1 de diciembre del mismo año; y el día 6 se designó a la Comisión de Constitución que trabajó en el recinto legislativo. Ahí mismo se tomó protesta y firmó la Constitución de 1917, quedando oficialmente en lugar de las de 1814, 1824 y 1857, siendo ésta promulgada el 5 de febrero de 1917, aunque entró en vigor en mayo de ese mismo año.

Durante esta semana, seguramente, Sheinbaum abordará el tema de las reformas a la Carta Magna y hasta podría sugerir la elaboración de una nueva, pero de que la actual seguirá modificándose, no hay duda alguna.

Cicuta

Adán Augusto López Hernández vendió caro la coordinación senatorial de morena.

El precio: no ser sacado del país como embajador pues habría corrido el riesgo de que lo aprehendiera la Interpol, para entregarlo al gobierno de la Unión Americana por sus nexos con grupos criminales.

Como legislador asegura el fuero hasta el 2030, pero… ¡calladito!

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