El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
El mensaje que los dueños de Men’s House colocaron para despedirse de su clientela es una bofetada de realidad.
Las palabras de Maida Lucía Álvarez Dueñas destilan melancolía, pero sobre todo una rabia legítima. Es el grito de una madre que no sabe cómo explicarle a su hijo de 17 años que, en el Matamoros de hoy, ser honrado, pagar impuestos, nóminas y seguros no sirve de nada cuando el propio Gobierno se convierte en el verdugo.
«¿Cómo le dices a tu hijo que se puede trabajar bien cuando el Gobierno es quien te persigue?», cuestiona Maida. Su testimonio es demoledor: la clausura y el acoso administrativo por parte de Protección Civil y otras dependencias se han vuelto la nueva forma de extorsión oficial.
«Matamoros ya se lo acabaron por completo», sentencia, mientras lamenta la soledad de su lucha ante una ciudadanía que no se atreve a la huelga ni a la manifestación.
Esta semana, tres negocios bajaron sus cortinas definitivamente en una ciudad cuya economía va en picada bajo el mando de BETO GRANADOS. El alcalde parece estar en una carrera frenética por exprimir las arcas y los bolsillos ciudadanos en sus meses de gestión.
Su voracidad recuerda inevitablemente a la administración del «alcalde payaso» de Ciudad Victoria, XICO GONZÁLEZ URESTI, quien junto al hoy diputado local ISMAEL GARCÍA CABEZA DE VACA saqueó la capital sin que hasta hoy, en 2026, exista un ápice de justicia.
Lo de XICO es un insulto: sigue cobrando cien mil pesos mensuales como médico especialista y hasta le entregan reconocimientos. La impunidad es, sencillamente, asquerosa.
Las denuncias de los victorenses en su contra fueron tantas que el ex gobernador CABEZA DE VACA tuvo que quitarlo y refugiarlo en una Subsecretaria de Salud, donde siguió saqueando de la mano de sus padrinos.
En medio de este naufragio, reapareció en redes sociales Baltazar Hinojosa Ochoa. En una entrevista sobre la historia del Puerto Bagdad, el exalcalde acumuló más de 40 mil visitas en cuestión de horas.
Los comentarios no se hicieron esperar y fueron un dardo directo al actual régimen: «Cuando este señor era alcalde, había dinero y negocios; ahora es todo lo contrario», señalan los usuarios.
La nostalgia por BALTAZAR es el reflejo del desastre de GRANADOS. Mientras uno es recordado por llevar infraestructura a los ejidos, el otro es visto como un capitán terco e inexperto que hunde el barco por ambición.
Compararlos sería una grosería para Hinojosa. «Balta» puso como condición no hablar de política, pero el ruido que generó su aparición deja una pregunta en el aire: ¿Qué pasaría si decidiera regresar?
BALTAZAR no tiene necesidad de volver; tiene la vida resuelta y vive lejos del fango político. Sin embargo, su figura crece ante la ineptitud de los que llegaron con el estandarte de la transformación para terminar siendo peores que los de antes.
Es recordado como uno de los mejores alcaldes, cuya carrera hacia la gubernatura fue truncada por la traición de EGIDIO TORRE CANTÚ, quien le entregó la plaza a CABEZA DE VACA a cambio de impunidad.
En Matamoros siguen esperando que al menos le llamen la atención a BETO GRANADOS, protegido por el grupo político que lo entregó la candidatura que le otorgó el poder para manejar una ciudad y cuyas consecuencias de sus malos manejos apenas se empezaron a sentir en la ciudad.
Junto al nombre de BALTAZAR, también voltearon a ver a LETICIA SALAZAR, la ex alcaldesa panista, quien sí se apunta para regresar como candidata.
Las revanchas de la historia siempre están disponibles, y en un Matamoros asfixiado por la extorsión oficial y criminal, el nombre de Baltazar suena a tabla de salvación, aunque él, por ahora, prefiera la paz de su retiro.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
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