Exigir métricas no es comunicar

Nuevo Laredo, Tamaulipas / Laredo, Texas. — A unos días del arranque de una nueva temporada en la Liga Mexicana de Béisbol, el malestar entre periodistas deportivos de la región fronteriza ha vuelto a encenderse, esta vez por las nuevas exigencias impuestas por el área de Comunicación Social de los Tecolotes de los Dos Laredos para otorgar acreditaciones de prensa, una medida que muchos consideran inédita, injustificada y ofensiva para el ejercicio periodístico.

De acuerdo con diversos comunicadores locales, el formulario de acreditación difundido recientemente por el club —bajo la gestión del responsable del área de prensa, Juan Alanís— solicita información que hasta ahora nunca había sido requerida para cubrir al equipo, como el número de seguidores del medio, el promedio de alcance de sus publicaciones y el nivel de reacciones en redes sociales, además de cuestionar si previamente se ha solicitado acreditación.

Para periodistas con años de trayectoria en la fuente deportiva, estas condiciones no solo resultan impropias, sino que evidencian una visión mercantilista de la labor informativa. “Ese tipo de métricas las piden las agencias de publicidad cuando se va a firmar un convenio comercial, no para otorgar una acreditación de prensa”, señalan reporteros que han cubierto béisbol profesional en distintos puntos del país.

Un trato que no existe en otros estadios

La inconformidad se agrava al compararse con la experiencia en otros parques de la propia Liga Mexicana de Béisbol. Periodistas de la región han cubierto series en estadios como el de los Sultanes de Monterrey, Saraperos de Saltillo o Acereros de Monclova, donde —afirman— el trato a la prensa es respetuoso, profesional y colaborativo, con espacios designados, facilidades para trabajar e incluso atención básica como refrigerios y bebidas.

El contraste es aún mayor cuando se hace referencia a coberturas de Grandes Ligas. Comunicadores recuerdan que durante la visita de los Boston Red Sox a Monterrey para enfrentar a los Sultanes, las acreditaciones se tramitaron directamente con Major League Baseball (MLB), bastando únicamente con enviar la información oficial del medio y del periodista. Sin filtros discrecionales, sin escrutinio de métricas digitales y sin condicionamientos ajenos al quehacer periodístico.

“Ni en la MLB es tan complicado acreditarse”, resume uno de los reporteros consultados.

Sin espacio, sin condiciones y ahora, sin criterio

A esta nueva exigencia se suma un problema arrastrado desde hace varias temporadas: la falta de un espacio digno para los medios dentro del Parque La Junta. Periodistas han denunciado reiteradamente que no existe un área designada adecuadamente para la prensa, lo que dificulta la cobertura de los encuentros y el cumplimiento de su labor informativa.

Lejos de corregirse, la relación entre el club y los medios se ha ido deteriorando. Reporteros señalan que solicitudes básicas han sido ignoradas, respondidas con evasivas o, en algunos casos, castigadas con la negativa de acreditación, especialmente cuando se han publicado críticas sobre las condiciones del estadio o el trato institucional.

Publicidad adeudada y cobertura selectiva

Otro elemento que genera suspicacia es que varios medios tradicionales han dejado de cubrir la fuente de Tecolotes debido a adeudos publicitarios por parte del club. Mientras tanto, medios digitales y periodistas independientes —quienes sí mantienen presencia constante en redes y cobertura local— aseguran ser tratados con desdén y ahora sometidos a filtros que poco tienen que ver con el periodismo.

Para muchos, el mensaje es claro: la comunicación social del club parece más interesada en controlar la narrativa y seleccionar voces “convenientes” que en garantizar una cobertura plural, profesional y cercana a la afición.

El costo: un equipo sin identidad con su comunidad

Las consecuencias ya son visibles. Pese al buen desempeño deportivo del equipo en el terreno de juego, los Tecolotes no han logrado consolidar una verdadera identificación con la comunidad de Laredo y Nuevo Laredo, dos ciudades con profunda tradición beisbolera.

La ausencia de una estrategia de comunicación incluyente, el distanciamiento con la prensa local y la falta de actividades de integración con ligas infantiles, deportistas regionales y aficionados han provocado que el equipo juegue como local, pero se sienta ajeno a su propia gente.

El periodismo deportivo no es publicidad ni propaganda. Es un puente entre el equipo y su afición. Romperlo, condicionarlo o someterlo a métricas comerciales es una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, se traduce en silencio, desinterés y desapego social.Los Tecolotes pueden seguir ganando partidos, pero mientras la comunicación social continúe cerrando puertas en lugar de abrirlas, el club seguirá perdiendo algo más valioso que un juego: la confianza y el respaldo de su comunidad.