El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
Hacía mucho que no se asomaba un proyecto de seguridad serio para una zona que,
sencillamente, dejó de pertenecerle al Estado.
La carretera Ribereña no es una vía de comunicación; es un campo de guerra, un territorio
prohibido donde el ciudadano común es un intruso y el peligro es la única constante.
Solo algunos lugareños de Miguel Alemán, Camargo, Mier, Díaz Ordaz o Guerrero se atreven a
cruzar esa «carretera de la muerte», moviéndose entre sombras y códigos que solo ellos entienden
para evitar ser devorados por el crimen organizado.
El fracaso es evidente: hoy, cualquier ciudadano que necesite ir de Nuevo Laredo a Reynosa
prefiere cruzar a Texas y rodear por la ruta Laredo-McAllen.
Prefieren la burocracia aduanera que el riesgo de un «levantón» o un encuentro con los
«innombrables». En pleno 2026, la soberanía nacional en las carreteras de la frontera chica sigue
siendo un mal chiste.
Recientemente, el secretario de Seguridad Pública, CARLOS ARTURO PANCARDO ESCUDERO, y el
de Obras Públicas, PEDRO CEPEDA ANAYA, supervisaron el avance de las «Estaciones Seguras» en
la zona.
La de Camargo reporta un 85 por ciento de construcción, parte de un ambicioso plan de 15
estaciones estratégicamente distribuidas cada 25 kilómetros. El diseño suena impecable en el
papel: dormitorios para comandantes, áreas de monitoreo, gimnasio y hasta resguardo de
armamento. Infraestructura de primer nivel para que el personal operativo no tenga excusas.
PANCARDO asegura que con esto se fortalece la capacidad operativa. Sin embargo, hay que ser
claros: los edificios no patrullan ni detienen delincuentes. Para erradicar la podredumbre de la
inseguridad no bastan ladrillos; se requieren medidas inteligentes, un cambio real de estrategia y
resultados que se sientan en el asfalto, no en los comunicados de prensa.
Se nota, es cierto, un incremento en la actividad de la Guardia Nacional. Por fin se les ve en las
carreteras las 24 horas, intentando no solo prevenir accidentes, sino frenar el flagelo de los
secuestros y asaltos.
Las estadísticas oficiales pregonan una disminución del 70 por ciento en percances viales, pero la
cifra que realmente le importa al tamaulipeco es la de las víctimas de la violencia.
La confianza ciudadana no se recupera con presencia pasiva. Es imperativo que la Guardia
Nacional y la Guardia Estatal, en una sinergia real entre Federación y Estado, recuperen el control
total. Porque no es solo la Ribereña; las rutas Matamoros-Victoria y Reynosa-Victoria siguen
teniendo «dueños» que imponen su ley.
No hay por qué cerrar los ojos ni maquillar la realidad. Hay avances, sí, pero la delincuencia golpea
con saña. El cambio de estrategia es urgente: la política de los «abrazos» debe ser desechada de
una vez por todas. En las carreteras de Tamaulipas, las historias siguen siendo demasiado amargas
como para seguir con simulaciones.
Por último, tenemos que la UAT abrió el registro de nuevos estudiantes con una oferta de más de
90 programas educativos (licenciaturas, ingenierías y técnico superior), este lunes 26 de enero se
inicia el proceso de admisión correspondiente al ciclo escolar Otoño 2026.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) inicio el 26 de enero el registro de aspirantes a
nuevo ingreso correspondiente al período escolar 2026-3 (Otoño 2026) de esta casa de estudios.
El proceso se llevará a cabo en línea a través del sitio https://aspirantes.uat.edu.mx/ y, para este
procedimiento, la información está disponible en las redes sociales y sitios oficiales de la
Universidad y de las respectivas facultades y unidades académicas.
Actualmente, la UAT cuenta con una oferta de más de 90 programas educativos, distribuidos en
las dependencias académicas de las zonas Norte, Centro y Sur del estado, lo que permite atender
las distintas vocaciones productivas, sociales y culturales de Tamaulipas.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
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