#DESDELAFRONTERA 

POR #PEDRONATIVIDAD 

Lo que ocurrió en Nuevo Laredo con la inauguración de la nueva Aduana y la consolidación de la ANAM no es un golpe de suerte ni una casualidad administrativa, es el resultado de una alineación política poco común, de un trabajo en unidad muy poderoso, entre Claudia Sheinbaum (Federación), Américo Villarreal (Estado) y Carmen Lilia Canturosas (Municipio).  

Cuando el centro y el territorio caminan en la misma dirección, pasan estas cosas.  

Nuevo Laredo no es hoy el motor económico de México por ocurrencia. Lo es porque aquí converge la aduana más importante del país y de América Latina, la frontera por donde cruza, y seguirá creciendo, el mayor volumen de mercancías entre México y Estados Unidos. Aquí late el comercio exterior, aquí respira la recaudación, aquí se mide la eficiencia del Estado mexicano.  

Por eso Andrés Manuel López Obrador, cuando andaba en campaña, vio en Nuevo Laredo tierra fértil para instalar la Agencia Nacional de Aduanas de México. No fue romanticismo fronterizo. Fue visión estratégica. Aquí había infraestructura, ubicación, vocación y un gobierno local alineado al proyecto nacional. Y hoy esa apuesta no solo se confirma, se expande.  

La presidenta Claudia Sheinbaum no llegó a Tamaulipas con discursos huecos. Llegó con números, obras y compromisos, 407 kilómetros de carreteras federales repavimentadas, más de 2 mil millones de pesos en inversión vial, el Tren México–Nuevo Laredo, reestructuración del transporte, expansión del Puente Tres, viviendas del Bienestar, nuevas escuelas y un paquete hidráulico que ronda los 10 mil millones de pesos para garantizar agua, riego y productividad.  

A eso se suma una inversión social superior a los 23 mil millones de pesos en programas del Bienestar. No son promesas, son cifras.  

Y en el centro de todo, la joya de la corona, la nueva Aduana de Nuevo Laredo, calificada por la propia presidenta como “extraordinaria”. Una sede que permitirá mayor eficiencia, productividad y centralización de la ANAM, con una meta clara, llevar los ingresos aduanales a 1 billón 500 mil millones de pesos. Hoy ya se avanzó de 1 billón a 1 billón 250 mil millones. El rumbo es ascendente.  

Nada de esto sería posible sin la coordinación política que hoy existe. Américo Villarreal entendió que gobernar Tamaulipas implica abrirle la puerta al desarrollo nacional, y Carmen Lilia Canturosas convirtió a Nuevo Laredo en el municipio confiable, operativo y estratégico que la federación necesitaba para apostar fuerte.  

Aquí no hay improvisación. Hay proyecto.  

Así que neolaredenses, abran bien los ojos y ajusten el cinturón, pero no para apretarlo, sino para avanzar. Porque lo que viene no es una etapa más, es la consolidación de una ciudad con bondad económica, proyección futurista y un papel protagónico en el México que se está reconfigurando.  

Ahora sí, Nuevo Laredo no solo cruza mercancías. Cruza al siguiente nivel y viene lo mejor… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS. 

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