Golpe a golpe
Por Juan Sánchez Mendoza
La recaudación fiscal de 2025, según Claudia Sheinbaum Pardo, alcanzó la cifra de 6.045 billones de pesos, sin aumentar impuestos.
Y espera que ese monto se incremente en 2026 a 6.4 billones, aunque este año inició con gravámenes más altos en algunos productos y servicios que, de una u otra forma, impactan en la economía familiar.
Ciertamente, en 2019 la recaudación alcanzó poco más de 4 billones y en 2024 cerró con un crecimiento del 4.8 por ciento.
Ese crecimiento obedeció a la digitalización para cubrir impuestos, que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha diseñado para combatir al menos la burla de ‘factureras’, pero le pega fuerte a los contribuyentes que, por incapacidad económica, no pueden cumplir, en tiempo y forma, el pago exigido por la autoridad hacendaria.
El mar de contribuyentes fiscales –entre ellos su servidor– que pagan puntualmente impuestos, contra lo dicho por la señora presidenta, le da, al sistema tributario una certeza recaudatoria para +/- alcanzar la meta fijada en su elucubración.
Pero la presidenta (mediante el SAT) no se ha atrevido a poner orden fiscal a quienes diariamente ganan chingos de dinero evadiendo al fisco; y, por eso, su gobierno les pone gorro a los contribuyentes cautivos.
Ejemplo de la evasión fiscal, son
Evasión a todas luces
Hay cualquier cantidad de comerciantes establecidos e informales que se manejan al margen de la ley fiscal –tácitamente se burlan del SAT–, e inclusive han incrementado el precio de cuanto producto ofrecen.
A ellos ni quien los toque.
Y eso que los mexicanos solemos visitarlos cotidianamente.
¿Quién no compra –por ejemplo–, en las casas de materiales, o en las tiendas de conveniencia; o acude al antro de su preferencia, gusta de jugar billar, dominó o boliche; adquirir zapatos, ropa y papelería sin que le extiendan facturas?
Hay, también, los que acostumbramos el servicio de taxi, abordamos un microbús; los que nos echamos un menudo o tacos de barbacoa y las flautas ‘Arce’, las gorditas ‘Doña Tota’ o compramos carne en tantos de esos establecimientos que hay en Ciudad Victoria, donde ¡ni por asomo! expiden facturas.
¡Ah!, pero eso sí, el SAT nos obliga a comprobar el gasto.
Incluso, hasta por el pago por una boleada, el lavado del vehículo y por los chicles con que intentamos disfrazar la cruda.
A tanto hemos llegado, que ahora por comprar un agua fresca (pero de frutas de la temporada) en ‘La Michoacana’, o un helado de cualquier sabor en ‘La Sultana e incluso unas ‘conchinadas’ –en esos puestos de fritangas–, debemos pedir factura.
Pero es obvio que sus expendedores, en lugar de otorgádnosla, nos receten primero un mar de vituperios que, por lo que mí respecta, hasta completitos se los cedo a la autoridad fiscal.
Esta evasión a todas luces, igual se localiza en las cantinas, salones de fiestas, albercas, los centros deportivos y escuelas, los clubes de todo tipo, asociaciones religiosas y en toda una amplia gama de comercios en donde, por cierto, no asoma el brazo ejecutorio fiscal.
Tan es así que insisto en que la autoridad muestra dos vertientes en su persecución, inhábiles, por cierto, pues por un lado atosiga a quienes sí pagamos impuestos y por otro mantiene tolerancia a quienes durante años se han burlado de su llamado a pagar tributos.
¿Miento?
Ojalá y fuera así.
Lo cierto es que el SAT exhibe incapacidad para atender a quienes buscan ponerse al corriente en sus obligaciones fiscales, aunque no por eso los contribuyentes cautivos le han dado la espalda.
Y ve usted que la propia jefa del Ejecutivo federal ha reconocido que la recaudación se ha incrementado porque cada vez somos más los ciudadanos que pagamos impuestos.
No tan altos como los que el SAT pretende cobrar a los evasores de pipa y guante como los que aparecen en la lista negra del SAT, pero sí de acuerdo a sus ingresos.
Por cierto, le informo que el SAT actualiza periódicamente las listas de contribuyentes (personas físicas y morales) que simulan operaciones, conocidas como ‘factureras’ o EFOS (Empresas que Facturan Operaciones Simuladas), conforme al Artículo 69-B del Código Fiscal de la Federación.
Estas listas se pueden consultar en el portal oficial del SAT buscando por RFC.
Y precisamente eso haré, echarme un clavado al portal hacendario.
Correo: [email protected]
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