Por Agustín Peña Cruz
Tampico, Tamps.- La humedad persistente y las lluvias recientes han vuelto a colocar bajo
la lupa a los edificios antiguos del primer cuadro de Tampico, donde el paso del tiempo y la
falta de mantenimiento han incrementado el riesgo de desprendimientos, particularmente de
cornisas, en una zona de alta afluencia peatonal. Desde Protección Civil municipal, el
diagnóstico es que se trata de un problema estructural que exige atención técnica
constante, pero también corresponsabilidad social.
“Con esto de la humedad, la lluvia, tenemos muchos edificios en el primer cuadro de la
ciudad que ya son viejos. Estos ameritan verificación por posibles desprendimientos”,
explica José Antonio Marín Flores, director de Protección Civil en Tampico, al detallar que el
municipio mantiene activo un plan de mitigación de riesgos estructurales que no se limita a
inspecciones rutinarias.
El funcionario precisó que dicho plan se ha fortalecido con el respaldo de especialistas.
“Seguimos con el plan de mitigación de riesgos estructurales, como lo hemos implementado
desde hace ya algún tiempo con los colegios de ingenieros, los colegios de arquitectos y las
universidades que nos están apoyando”, señala, además de los recorridos periódicos que
realizan los elementos de Protección Civil. El objetivo, afirma, es identificar inmuebles en
mal estado antes de que se conviertan en un peligro inminente.
Sin embargo, la estrategia enfrenta obstáculos que van más allá de lo técnico. Marín Flores
reconoce que en muchos casos la intervención se ve frenada por la imposibilidad legal de
ingresar a propiedades privadas. “Muchos de ellos no encontramos a veces a los
propietarios, no podemos ingresar a la propiedad sin el permiso correspondiente y ahí es
donde se nos atoran los procesos”, explica. A ello se suma que algunos edificios se
encuentran inmersos en litigios o carecen de un responsable claro, lo que retrasa acciones
preventivas pese al riesgo existente.
El antecedente de desprendimientos ocurridos el año pasado refuerza la urgencia del tema.
Por ello, desde el gobierno municipal encabezado por Mónica Villarreal Anaya, se ha
insistido en la prevención como eje central de la política de seguridad urbana. “Tenemos
que tener precaución en todo momento”, afirma Marín Flores, quien aclara que el riesgo no
debe magnificarse, pero tampoco ignorarse. “No se trata de verlo de una manera alarmista,
sino siempre tener precaución”.
En la zona centro, añade, ya se ha trabajado directamente con propietarios y comerciantes,
incluyendo la intervención de algunas cornisas en mal estado. Aun así, la autoridad
reconoce que la vigilancia ciudadana es importante. “En todo momento le solicitamos a la
gente que nos pueda apoyar con la información”, dice, recordando que los reportes pueden
hacerse al 911 o directamente a Protección Civil o Bomberos cuando se detecte una
situación de alto riesgo.
Más allá de la coyuntura climática, el director de Protección Civil insiste en un mensaje de
fondo: la prevención como cultura cotidiana. “La prevención es un tema bien importante”,
afirma, y lo resume en una frase que repite a lo largo de la entrevista: “La Protección Civil
somos todos”. Gobiernos, empresarios, escuelas, asociaciones, comercios y ciudadanos
comparten, en su visión, la responsabilidad de reducir riesgos.
El reto, admite, es cambiar hábitos arraigados. “A veces preguntamos quién tiene un
extintor en su casa y de 20 personas levanta la mano una”, ejemplifica, al explicar que por
ello se mantienen campañas permanentes con cursos, pláticas en escuelas, programas
como Bomberito por un Día y capacitaciones en comercios e instituciones.
Para Marín Flores, culpar exclusivamente al gobierno tras una tragedia es una salida fácil
que no resuelve el problema de fondo. “Es imposible tener a un elemento en cada inmueble
cuidando todo. Esto inicia desde la propia casa y del propio inmueble”, concluyó.