Por Agustin Peña Cruz
Tampico, Tamps.- En una ciudad donde la Comisión de Protección Animal suele atender
denuncias por abandono y maltrato, un caso ocurrido en Tampico tomó un rumbo distinto y
dejó una enseñanza poco común sobre conciliación, afecto y comunicación humana. La
regidora Nohemí Magaña González, presidenta de dicha comisión, relató un episodio que
calificó como “una escena feliz” dentro de su labor pública: la disputa pacífica por la
custodia de un perro entre dos mujeres adultas mayores.
“Sí, efectivamente me tocó vivir una escena de la custodia de un perrito”, explicó la
funcionaria al detallar cómo ambas acudieron a su oficina para solicitar apoyo. Una de ellas
era la propietaria original del animal, quien por “situaciones familiares tuvo que emigrar
hacia otra ciudad para poder apoyar a su esposo” y dejó al perro al cuidado de su hijo.
Durante ese tiempo, el animal comenzó a deambular por la colonia y encontró en una
vecina algo más que alimento.
“En ese lapso de tiempo el perrito solía ir a comer con la otra vecina y la vecina pues le da
de comer. Al verlo en la calle le empieza a dar de comer”, narró Magaña González. Con el
paso de los días, se formó un vínculo que trascendió lo circunstancial: “El perrito se
encariña con la vecina, la vecina se encariña con el y se establece una relación, sí, de
cariño, de respeto, de amor”.
El conflicto surgió cuando la dueña regresó a la ciudad y buscó recuperar a su mascota.
“Posteriormente llega tiempo después llega la dueña del perrito y llegan aquí para
solicitarme y pedir el apoyo para que le reintegren a su perrito”, relató la regidora. Lejos de
optar por una resolución estrictamente formal, la Comisión asumió un papel mediador. “Ya
fuimos nosotros, platicamos con las dos y tuvieron que compartir la custodia del perrito”,
explicó. El acuerdo estableció que el animal pasaría tiempo tanto con la propietaria como
con la vecina.
Para Magaña González, el caso contrasta con la crudeza de otros expedientes. “Eso es una
escena feliz… cuestión de los casos que hemos visto de maltrato animal, ese es de afecto y
cariño hacia los animales”, precisó, al destacar que la comisión no solo actúa desde “el
punto de vista crítico del maltrato animal, sino de ser los conciliadores para que lleguen a un
acuerdo”.
La funcionaria utilizó el episodio como una metáfora social más amplia. “Ese es el amor que
existe y que debe de existir, no tan solo entre los animalitos, sino a uno como ser humano”,
reflexionó, al comparar la situación con disputas familiares donde “a veces los padres se
separan y a veces se pelean los hijos y están de por medio”. En su conclusión, la regidora
fue clara: “Creo que la comunicación es muy importante… se logró dar un término feliz. Yo
creo que en los seres humanos también debemos de ser así”.