Reflector/Gilda R. Terán.
Con el fin de proporcionar un servicio dinámico en la obtención de las licencias sanitarias,
el Gobierno del estado, arrancó con el programa “Plan de Acompañamiento”, este va
dirigido para auxiliar a los dueños encargados de las clínicas particulares y dependencias de
salud.
En este sentido, Vicente Hernández Navarro, Secretario de Salud, indicó que en este nuevo
formato operativo de la COEPRIS, es brindar agilidad en los procedimientos de regulación
sanitaria para los centros médicos.
Es de mencionar, que en este acompañamiento de autoridades sanitarias, se les dará
asesoría a los propietarios o directores de los centros de atención de salud, para que todo se
realice, en términos normativos ya establecidos.
Por lo tanto, el Comisionado estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, Mario
Rebolledo Urcádiz, “anda con las pilas puestas”, con el fin integrar un Comité de
verificación, justamente para supervisar estos procedimientos en los establecimientos que
requieran estos permisos.
Es así que de esta nueva forma operativa, se pretende evitar riesgos y contingencias, por lo
pronto “andan a todo vapor” en la franja fronteriza de la entidad, ya es que esos lugares de
acuerdo a su geografía, destacan en el tema de turismo médico.
Además, para enfrentar estas ondas gélidas, la Secretaría de Salud, intensifica tareas para
salvaguardar la salud a la ciudadanía, por lo tanto, exhorta para que se apliquen las vacunas
en los módulos establecidos.
Se invita para que se inmunicen contra la influenza, por lo tanto, hacen una invitación a
toda la población y en especial a las personas mayores de 60 años para que acudan a
vacunarse.
Y es que consideremos que, con estos días impredecibles en el clima, es normal que
pululen los riesgos para las enfermedades respiratorias, así que es necesario cuidarse mucho
esto empieza desde abrigarse adecuadamente, tomar bebidas o infusiones calientes.
Así también , el Voluntariado de la Secretaría de Salud, se ha apersonado en los hospitales,
ofreciendo comidas y alimentos calientes a las personas que se encuentran esperando
noticias de sus familiares enfermos.
No solo se concretan a ofrecer estos insumos básicos, sino que les llevan palabras de aliento
y fortaleza para que tengan fe, por la situación que estén pasando estas diligentes damas
religiosamente acuden a todas las instituciones de salud para brindar su apoyo emocional.
“NO HAY MAL QUE DURE CIEN AÑOS…….”
En esta estancia terrenal hay un adagio que dice “no hay mal que dure cien años ni cuerpo
que lo resista”, pero para muchos solo son palabras de consuelo y para otros tiempos de
desesperanza, en el que perciben solo un final desalentador.
Pero no se preocupe, todo acabará algún día solo tiene que sobrevivir el tiempo suficiente,
ya que hasta las sendas más vertiginosas, terminan cuando llega el final, tal vez sobrevenga
el abatimiento físico y mental el cual se asemeja a un túnel sin salida.
Y si somos permisivos a estos males, en su estadía serán típicas las situaciones de alto
estrés, en donde el cuerpo reacciona poniéndose en estado de alerta, y la verdad es que no
todos nos tomamos igual las dificultades que se nos ponen enfrente, pero todos tenemos
piedras en el camino y preocupaciones que quisiéramos evitar.
Hay personas que consiguen sobrellevar los obstáculos eficazmente y otras a las que el
cúmulo de problemas les parece como un gigante aterrador, que les roba y aniquila su
fuerza emocional.
Es normal que se sienta fragilizado, ya que en ocasiones los miedos que hemos
experimentado en algún momento de nuestras vidas, se presentan como días nublados a
los cuales no podemos vencer, en vez de percibirlos solo como vendavales sin rumbo.
Hay que tomar en cuenta, que en ocasiones el temor nos paraliza, y podemos hasta generar
situaciones imaginarias, que nos impide ver la realidad y por lo tanto no actuar, ya que este
mecanismo se activa con frecuencia cuando no tenemos control de una situación, o cuando
no sabemos qué puede pasar en el futuro porque algún aspecto que nos daba seguridad se
ha modificado.
Y bueno, hasta cierto punto, es un instinto natural huir de lo que nos da miedo y buscar para
abrazar lo que nos da seguridad, y como queremos sentirnos seguros, la mente quiere
anticipar situaciones trayéndolas al presente en los pensamientos, para intentar controlarlos.
Consideremos que a lo largo de nuestra vida, muchas veces tenemos que enfrentarnos a
situaciones difíciles e imposibles de superar humanamente hablando, ellas se levantan
contra nosotros intentando no sólo afectarnos en lo físico- emocional, sino también en lo
espiritual.
Y es que en el diario vivir, con frecuencia, se nos acercan monumentales chaparrales y a
veces se quieren quedarse instalados en nosotros, entre estos pueden ser emociones, como:
el miedo, desánimo, rabia, tristeza, impaciencia, pesimismo, depresión, envidia,
enfermedades, etc.
Debe de saber que estos estados emocionales si se le permite por largo plazo su
permanencia en nuestras vidas, alimentándolos en lugar de combatirlos, derivará en
afectación de nuestra salud física-mental, espiritual, en si enfermedades que pueden
estancarse para aniquilar el alma.
Pero hay una verdad incuestionable, en la cual no importa cuán profundo parezca que
estamos sumergidos por los problemas y las dificultades; siempre tendremos la esperanza
que con Cristo podemos comenzar de nuevo.
Hasta la próxima.
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