Cd. Victoria, Tam.- Si no puedes con ellos, úneteles, podría ser la conseja que los mexicanos más pragmáticos estarían dando a la doctora SHEINBAUM ante los tambores de guerra de DONALD TRUMP. Como los buenos surfistas, no oponerse a la ola, solo montarse en ella.

Luego del golpe en Venezuela, las intenciones de TRUMP se tornaron (de golpe) creíbles. Por lo cual debemos tomarlo en serio cuando el hombre dice que tiene entre sus proyectos (junto a Cuba, Nicaragua y Groenlandia) un plan de ataques selectivos con tiros de precisión sobre blancos específicos en territorio mexicano.

¿Por dónde quiere empezar?, ya es asunto de TRUMP, igual si su prioridad es Sinaloa (mayiza, chapiza) que el Pacífico sur (CJNG, Familia Michoacana, rojos, ardillos, guerreros unidos), o prefiere empezar por los cárteles del Atlántico (Noreste, Golfo, escorpiones, metros) hasta llegar a la Barredora de Quintana Roo.

Factor a considerar, el inquilino de la Casa Blanca estaría en serias dificultades si no alcanza mayoría el próximo noviembre. Entre otras razones por lo ya comentado aquí la semana pasada sobre el riesgo objetivo de perder el control del Congreso en la elección del próximo noviembre, hoy que su cercanía con el pedófilo JEFFREY EPSTEIN ha regresado a las primeras planas.” (Interiores, “Ahí vienen los güeros”, (https://tinyl.co/4ECU).

Todo indica, pues, que viene otra vuelta de tuerca, una etapa más en la estrategia bélica de DONALD, ojo, no para ganar adeptos, sino tan solo para reforzar los que ya tiene, es decir, para apuntalar el nicho de mercado que le dio el triunfo en los dos procesos, de 2016 y 2024.

TRUMP le habla a su voto duro, no intenta convencer a quienes ha señalado como los malos de su película, el electorado progresista, quienes encarnan o simpatizan con causas sociales, activistas civiles en temas como ecología, feminismo, derechos del consumidor o LGBT. Para su brocha gorda todos son comunistas.

SIEMPRE HACIA EL SUR

Acaso el único punto donde valdría la pena coincidir con el actual gobierno de Washington es en la lucha contra el crimen organizado. En su propósito último, el de combatirlo, aunque no en la totalidad del diagnóstico ni (menos) en sus métodos.

Molesta (claro) la terquedad por culpar a los países productores de drogas y, por extensión, a quienes las procesan y transportan, en lugar de asumir a plenitud la responsabilidad principalísima que tiene la nación donde se consumen. Es decir, Estados Unidos.

A lo largo y ancho del territorio norteamericano, hay gente mucho más pesada que JOAQUÍN, el “Chapo”, GUZMAN, ISMAEL, el “Mayo”, ZAMBADA, NEMESIO, el “Mencho”, OSEGUERA, GENARO GARCÍA LUNA o NICOLÁS MADURO.

Observada la estructura mafiosa como una red, lo más tupido de sus ramificaciones se encuentra al norte del río Bravo. Y lo dijo con todas sus letras MIGUEL DE LA MADRID cuando se preguntó por qué si en Estados Unidos se ubica la mayor parte de la estructura delictiva, las agencias americanas le reclaman a México.

La pregunta sin respuesta es por qué no los detienen allá, donde está la red de mercadeo que ocupa más gente. Al mayoreo, medio mayoreo, menudeo y, por supuesto, el punto de venta al consumidor final. Una interpretación muy simple diría que NO PUEDEN. Con más malicia es que NO QUIEREN, por los gigantescos dividendos libres de impuestos que deja el mercado doméstico de drogas, el cual permite financiar a la economía legal.

DOBLE MORAL

Acaso TRUMP tendría que encarcelar a la mitad de los banqueros gringos. O a centenares de empresarios en los rubros típicos donde se invierte el dinero negro, como el sector inmobiliario, bienes raíces, bancos y servicios financieros, hotelería, casinos, servicios turísticos, mercado bursátil, show business, industria de la construcción.

SI fuera factible cerrar de golpe las llaves del dinero ilegal, la economía estadounidense colapsaría. De aquí la estrategia de combatir la oferta y nunca la demanda. Y a la oferta se le persigue, básicamente, para controlarla, nunca para acabarla.

Ya volcada la culpa hacia el enemigo extranjero, la guerra contra las drogas es más que nada un espantajo, subterfugio, coartada para meter las manos en otros países, apropiarse de sus recursos, golpear a gobiernos nacionalistas.

¿Realmente el gobierno gringo quiere que sus jóvenes fumen menos marihuana, dejen de inhalar cocaína, consuman menos heroína o “drogas de diseño” como éxtasis, ketamina, LSD, K2, STP, PSP spice, kush,, crystal y el devastador fentanilo?

Sus agencias andan hurgando con helicópteros y drones las serranías de Sinaloa, Jalisco y Guerrero, teniendo a la vista lugares dedicados al consumo público de drogas duras como el legendario barrio de Kensington en Filadelfia; Skid Row en Los Ángeles y picaderos similares en San Francisco, Baltimore, Denver, Portland, Nueva York y la propia ciudad de Washington, ¡capital del imperio y primer lugar nacional en muertes por sobredosis!

El comercio de narcóticos, pues, ahora bautizado como narcoterrorismo, es apenas un pretexto intervencionista. Por supuesto, buen número de mexicanos no tendríamos inconveniente en que se lleven a delincuentes peligrosos, pero ¿habrá quien les crea que con dichos operativos están combatiendo el tráfico de estupefacientes?

BUZÓN: [email protected]

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