Los Juegos del Poder
Por Maribel Villarreal
Al menos dos funcionarios cercanos al alcalde Armando Martínez Manríquez han iniciado, de manera abierta, actividades proselitistas con miras a la presidencia municipal.
Faltan 18 meses para la elección del 2027, pero el edil tiene prisa. Anda acelerado en impulsar figuras de toda su confianza para asegurar el control político tras la inminente conclusión de su mandato municipal.
Recordemos que la primera opción fallida fue Blanca Narro. La diputada federal no logró despegar ni siquiera con el respaldo oficial desde la alcaldía. Le sobró apoyo pero le faltó simpatía; tuvo reflectores, pero no hizo conexión con los altamirenses. Su perfil nomas no convenció.
La alternativa que hoy dispuso recae en el Secretario del Ayuntamiento, un hombre de poca iniciativa pero de total sumisión. Carece de liderazgo pero ha demostrado absoluta lealtad a su jefe.
Hace un par de semanas, Paco Perez organizó y encabezó un festejo público en el sector Miramar para celebrar el Día de Reyes. Confirmó en su mensaje que seguirá adelante “para lo que viene”.
En Altamira se respira un aire de desobediencia política. Desde el Comité Ejecutivo Nacional, MORENA ha llamado a los interesados a quedarse quietos y respetar los tiempos de los procesos internos y también los recursos públicos.
La propia presidenta Claudia Sheinbaum, como jefa política de su partido, ha llamado en varias ocasiones a no adelantarse, a poner el interés general del Movimiento sobre cualquier aventura personal.
Es un hecho que MORENA repetirá las encuestas como método de selección de sus candidatos al 2027, es por eso que en Altamira andan apurados.
En el escenario local aparece el diputado Marcelo Abundiz como el candidato natural pero el legislador no pertenece al grupo del edil.
De hecho, hace unos meses, durante la renovación de los seccionales de MORENA, quedó en evidencia la división entre ambos grupos al registrarse brotes de violencia en las votaciones de La Pedrera y Benito Juárez.
Recordemos que en Matamoros se desarrolló la misma historia; Mario López intentó de muchas formas impedir la candidatura del hoy alcalde Beto Granados y los resultados son más que conocidos.
La Borrega se equivocó, se sintió propietario de la alcaldía e intentó heredarla a alguno de sus incondicionales. Hoy está casi exiliado de Matamoros y de Tamaulipas, muy lejos de MORENA y del escenario estatal.