● Seguridad como activo estratégico en Playa Miramar, afirmó alcalde
maderense

Por Agustín Peña Cruz
Ciudad Madero, Tamps.- Ciudad Madero ha decidido no romper una fórmula que, a su
juicio, funciona. En un país donde la seguridad pública suele oscilar entre el experimento
político y la urgencia social, el municipio maderense opta por una ruta pragmática: fortalecer
el mando único estatal y, desde ahí, construir una policía turística especializada para
proteger su principal motor económico, Playa Miramar.
El alcalde Erasmo González Robledo lo dice sin ambigüedades. “Estamos muy conformes
por los resultados que ha dado la coordinación interinstitucional de los tres órdenes de
gobierno con el mando único”, afirma, al subrayar que la percepción ciudadana respalda
esa decisión. No se trata de un discurso aislado: el edil remite a los datos del INEGI y a la
Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), que trimestralmente reflejan una
mejora sostenida en la percepción de seguridad en el sur de Tamaulipas.
A diferencia de otros municipios vecinos, que han descartado por ahora la creación de
policías locales, Ciudad Madero no plantea una fuerza municipal autónoma. La propuesta
es una policía turística dependiente de la Guardia Estatal, adscrita a la Secretaría de
Seguridad Pública, con un enfoque territorial y funcional. “Eso sí queremos nosotros, pero
que sea de la Guardia Estatal dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública”, precisó
el alcalde.
El plan contempla la transferencia inicial de diez elementos de Tránsito municipal, todos con
Clave Única Policial y certificación vigente, para integrarse a esta nueva división. González
Robledo subraya que ya existe viabilidad política y operativa: “Ya se lo planteé al secretario
de Seguridad Pública (Carlos Aturo Pancardo Escudero) personalmente… y existe toda la
posibilidad de firmar un convenio en el corto plazo, ojalá que pudiéramos tenerlo antes de
Semana Santa”.
La urgencia no es menor. Playa Miramar recibió 5.7 millones de visitantes durante 2025,
una cifra que convierte a la seguridad en un asunto de interés económico, no solo policial.
“Se justifica plenamente tener coberturas permanentes las 24 horas del día, todos los días
del año”, sostiene el edil. La función de la policía turística, explica, será clara: “Mantener el
orden, la paz y, sobre todo, tener presencia en estos espacios turísticos”.
En términos financieros y jurídicos, el diseño también busca evitar zonas grises. La
operación y el gasto corriente correrán a cargo del estado, mientras que el municipio
concentrará sus recursos —incluido el Fortamun— en infraestructura, equipamiento,
capacitación y diagnósticos de paz social.

González Robledo reconoce las limitaciones normativas actuales: sin policía municipal, los
ayuntamientos no pueden destinar recursos directos de Fortamun a seguridad pública, y a
partir de 2025 incluso se restringe su uso para sueldos de personal de protección civil. “Lo
que sí entra es fortalecer capacidades, infraestructura y equipamiento”, aclaró.
Más allá del tecnicismo presupuestal, el mensaje político es nítido: Ciudad Madero no
pretende improvisar ni fragmentar el modelo de seguridad. Al contrario, apuesta por
consolidar la coordinación estatal como garantía de estabilidad. “No cambiar la ruta que
está dando resultados”, insiste el alcalde, respaldando el liderazgo del gobernador Américo
Villarreal Anaya, a quien describe como “atento todos los días en las mesas de paz y en la
construcción de la seguridad en Tamaulipas”.
Si el convenio se concreta antes del periodo vacacional, Ciudad Madero podría convertirse
en un laboratorio regional de policía turística estatal, replicable en otros destinos del estado.
No como una acción de propaganda, sino como una política pública que entiende que, en
territorios turísticos, la seguridad no es solo prevención del delito: es confianza, reputación y
desarrollo.