DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.
Hace días en un grupo de amigos del WhatsApp, donde predominan los adultos mayores,
uno de ellos nos conminó a cuidarnos… la premisa es que somos modelos descontinuados
y, de pronto, como los carros viejos, ya no tenemos arreglo.
¿Qué tan cierto es? En principio hay que anotar que todos, quiérase o no, tenemos lo que
denominamos los achaques de la edad: que nos duelen los huesos; que nos dan calambres,
que dormimos poco, que nos cansamos… que nos caemos, como dicen en los medios, de
nuestra propia altura.
A esos achaques, como bien dicen, de la edad, hay que agregar otros que tienen que ver con
la salud…la gran mayoría padecemos una u otra enfermedad degenerativa, como la
diabetes, la hipertensión, del corazón, Alzheimer, Parkinson, entre otras… que causan un
deterioro gradual e irreversible de células, tejidos u órganos.
¿Qué debemos hacer? Obvio, cuidarnos… un primer paso es cumplir con los tratamientos
médicos; aquí, el gran problema, es la falla del sistema de salud publica para entregar
medicamentos… ya es crónico el desabasto.
Un segundo paso tiene que ver nuestra actitud: ¿queremos nuestra vida o nos dejamos al
fatalismo de que Dios decida? Tenemos fe y confianza en Dios, pero debemos ayudarle:
cuidar nuestro cuerpo, con una alimentación sana y, desde luego, hacer ejercicio.
“Estas muy bien”, “estas enterito”, me dicen unos y otros me preguntan: ¿Cómo le haces?
La única receta es cuidarme: soy diabético, me tomo mis medicinas, cuido mi alimentación
y hago ejercicio: caminar y yoga de silla.
Ayuda mucho, mucho, la actitud ante la vida… Cuidemos nuestra salud, adiós al fatalismo,
si, ese de que, de algo me he de morir.
DE ALGO ME HE DE MORIR.