#DESDELAFRONTERA 

POR #PEDRONATIVIDAD 

En Nuevo Laredo hay una verdad incómoda que ya no cabe debajo del tapete académico, la Universidad Tecnológica de Nuevo Laredo ya rebasó, y por mucho, a la Universidad Autónoma de Tamaulipas. No es discurso, es realidad medible, observable y hoy validada por la propia Agencia Nacional de Aduanas de México. 

Mientras la UTNL corre, la UAT bosteza. Mientras una forma talento para la frontera del futuro, la otra sigue graduando profesionistas para un país que ya quedó en los archivos muertos. 

La diferencia es brutal y se resume en dos palabras que pesan como tráiler en hora pico, pertinencia y oportunidad. 

Bajo la rectoría de José Antonio Tovar Lara, la Universidad Tecnológica de Nuevo Laredo entendió algo elemental, la educación no puede vivir de glorias pasadas ni de planes de estudio empolvados. Por eso ofrece carreras alineadas a la modernidad, a la logística avanzada, al comercio internacional real, al análisis de riesgos y a la operación aduanera del siglo XXI. Es decir, a lo que hoy demanda la frontera y el Estado mexicano. 

La UAT, en cambio, apenas despierta. Apenas anuncia que “va a ingresar” nuevas carreras que requieren las empresas que ya están llegando. Traducción política, va tarde. Muy tarde. Cuando la UTNL ya está entregando egresados listos para operar, la UAT sigue redactando comunicados. 

Y la prueba más clara no viene de un boletín universitario, sino de quien realmente manda en la aduana. 

La ANAM no firma convenios por cortesía. Firma por necesidad. Y hoy esa necesidad apunta directamente a la UTNL. 

Previo al periodo vacacional decembrino, José Sánchez Pérez, director general de Planeación Aduanera de la ANAM; Miguel de Jesús Dorantes Cortés, director de Modelos de Riesgos; y el teniente coronel Erik Omar Salinas Flores, titular de la Aduana de Nuevo Laredo, visitaron la Universidad Tecnológica de Nuevo Laredo para reunirse con sus autoridades y definir puntos estratégicos en beneficio directo de las y los egresados. 

Ahí, el rector José Antonio Tovar Lara puso sobre la mesa más de 400 currículos de egresados, listos para ser considerados en diversas responsabilidades dentro de la agencia, ahora que la ANAM entrará en operaciones formales durante el presente año. No promesas, no discursos, perfiles listos para trabajar. 

Los directivos de la agencia no solo escucharon. Recorrieron las instalaciones, constataron el nivel de aprendizaje del estudiantado y presenciaron el Desafío Aduanero, una competencia académica que retrata mejor que cualquier folleto el tipo de talento que se está formando. Los ganadores, por cierto, competirán en el Desafío Aduanero Interuniversidades, llevando el nombre de la UTNL más allá del aula. 

El mensaje fue claro y sin rodeos, la ANAM está muy interesada en contar entre sus filas con egresados de la UTNL y en recibir a sus estudiantes para realizar estadías profesionales dentro de sus propias instalaciones. 

Mientras unos presumen tradición, la UTNL presume resultados. Mientras unos anuncian lo que harán, la UTNL ya lo está haciendo. Y mientras la UAT apenas se asoma al futuro, la Universidad Tecnológica de Nuevo Laredo ya está sentada a la mesa donde se toman las decisiones. 

En educación, como en la aduana, el que llega tarde no solo pierde el turno… paga recargos. 

INICIANDO EL AÑO, ENTREGANDO OBRAS 

Carmen Lilia Canturosas Villarreal arrancó el año entregando obras, de esas que se pisan, se usan y se sienten. 

La gira por la colonia Valles de Anáhuac no fue una postal política, fue un mensaje claro, el gobierno municipal sigue en modo ejecución. Más de 9 millones 726 mil pesos invertidos en infraestructura vial que transforma accesos, mejora la movilidad y eleva la calidad de vida de miles de familias. Así, sin rodeos. 

Ahí, frente a vecinos que durante años escucharon promesas, la alcaldesa dejó algo muy claro, estas obras no son ocurrencia ni capricho, son respuesta a una demanda histórica. Calles principales que hoy son dignas, seguras y funcionales. 

La Quinta Avenida es ejemplo concreto del estilo de gobierno. En el cuerpo poniente se rehabilitaron mil 700 metros cuadrados con una inversión de 4 millones 217 mil pesos, mientras que en el cuerpo oriente se intervinieron más de 700 metros cuadrados, con recursos por un millón 500 mil pesos. No parches, no maquillaje, concreto hidráulico del bueno. 

A eso se suma la pavimentación de la Calle 27, donde se invirtieron 2 millones 228 mil pesos para renovar más de 800 metros cuadrados, y la repavimentación de la Avenida 6, con una inversión superior a 1 millón 440 mil pesos, atendiendo 307 metros cuadrados. 

El mensaje político es evidente, Carmen Lilia entiende que gobernar no es inaugurar el año, sino sostener el ritmo. 

UNA FRONTERA QUE “PRENDE” 

Nuevo Laredo vuelve a aparecer en los planes estratégicos del desarrollo nacional. Y no en letra chiquita, sino con obras de alto voltaje, de esas que no se anuncian si no hay crecimiento real detrás. 

La Comisión Federal de Electricidad acaba de encender una señal clara, Nuevo Laredo sigue siendo prioridad. El inicio del proceso de licitación para infraestructura eléctrica en esta frontera no es un gesto administrativo, es una decisión política y técnica que confirma que aquí hay presente… y futuro. 

El mensaje lo puso sobre la mesa Roberto Manuel Rendón, subsecretario de Electricidad y Energías Renovables de la SEDENER, al explicar que estas obras forman parte del Programa de Obras 2026, diseñado para robustecer el soporte de tensión y garantizar un suministro eléctrico de alta calidad. Traducido al idioma de la calle, la ciudad crece, la industria exige más energía y el Estado responde. 

Porque nadie invierte millones en reforzar una red eléctrica si no hay demanda. Y nadie habla de confiabilidad, estabilidad y calidad si no hay empresas produciendo, familias consumiendo y una frontera que no se detiene. 

La joya técnica del paquete es la ampliación de la Subestación Nuevo Laredo con tecnología STATCOM, un Compensador Estático de Var de última generación. No es adorno ni ocurrencia. Es tecnología fina que regula el voltaje en tiempo real, corrige variaciones y mantiene estable el flujo eléctrico incluso cuando la red se estresa. Justo lo que necesita una ciudad industrial que opera 24/7. 

A eso se suma la ampliación de la Subestación Falcón, con la instalación de un banco de capacitores de 18 MVAr, una intervención que mejora el factor de potencia y eleva la eficiencia en la distribución de energía. Menos pérdidas, más rendimiento y mayor capacidad de respuesta para la industria y los hogares. 

Rendón fue claro, no se trata solo de prevenir apagones, sino de elevar los estándares de confiabilidad.  

Este tipo de obras no llegan por casualidad. Llegan donde hay crecimiento, donde hay inversión, donde la frontera sigue siendo motor económico y no simple punto de paso. Nuevo Laredo no está pidiendo atención; la está recibiendo porque sigue siendo estratégico… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS. 

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