● “Les estoy indicando que salgan al territorio, que dejen los escritorios, que salgan a ver
los problemas y no se los pasen… Todo nos compete a todos”.

Por Agustin Peña Cruz
Ciudad Altamira, Tamps.- El gobierno municipal de Altamira se encamina a una
reconfiguración interna con énfasis en la disciplina administrativa, la atención directa a la
ciudadanía y la rendición de resultados. Así lo dejó claro el alcalde Armando Martínez
Manríquez, quien, en su calidad de presidente del Consejo de Administración de la Comisión
Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (COMAPA), confirmó que todos los funcionarios de la
dependencia están sujetos a posibles cambios, en congruencia con una política de gobierno que
privilegia el trabajo en territorio sobre la gestión de escritorio.
En entrevista con medios de comunicación al término de su mañanera número 222, el alcalde
expresó, “Todos están en posibilidades de cambio”, subrayó al referirse a la reingeniería que se
prepara en COMAPA, luego de que se hicieran públicas diversas fallas operativas. La
advertencia que hace el gobierno no es nueva. A principios de diciembre, Martínez Manríquez
ya había anticipado que quien no atendiera a la ciudadanía o desobedeciera instrucciones
directas simplemente no tendría cabida en su administración.
El alcalde explicó que la reestructuración es una directriz operativa que ya se encuentra en
marcha. “Voy con ellos a sus oficinas, los reúno a todos los subgerentes… ya vieron que
establecí, y esa fue una instrucción directa, los martes de ‘COMAPA en tu colonia’”, señaló. El
programa inicia en la colonia López Mateos, con la presencia de toda la estructura del
organismo, enfocada exclusivamente en resolver problemáticas relacionadas con el servicio de
agua y drenaje.
El mensaje, reiterado en distintos momentos de la conversación, apunta a un cambio de cultura
institucional. “Les estoy indicando que salgan al territorio, que dejen los escritorios, que salgan a
ver los problemas y no se los pasen… Todo nos compete a todos”, afirmó el edil, al establecer
una analogía con dependencias federales como la Comisión Federal de Electricidad, donde, aun
sin competencia directa, el gobierno municipal asume la responsabilidad de dar seguimiento y
buscar soluciones.
En cuanto a la toma de decisiones, Martínez Manríquez dejó en claro que la facultad de
proponer cambios, incluso en la gerencia general, recae en la presidencia del Consejo. “Vamos
a tener ahí algunos ajustes en algunas de las subgerencias”, adelantó, enfatizando que no
existe garantía de permanencia para ningún servidor público. “Si un servidor público no entiende
la filosofía de trabajo del presidente, en ese momento se cambia. En mi administración no hay
eso de aguantar hasta que termine el periodo”, sentenció.
El criterio, dijo, es simple y directo: disponibilidad permanente y atención inmediata a la
ciudadanía. “Si alguien apaga el teléfono el sábado, el domingo o en días festivos para que no
se le moleste, en ese momento hay el cambio”, advirtió. De ahí que el mensaje central sea
inequívoco: “O cumplen o se van”.
El alcalde pone la estrategia que se inserta en una agenda semanal, la cual busca sacar a todo
el aparato municipal a las calles. Martes con COMAPA en tu colonia; miércoles y jueves con

programas de escrituración y bienestar social; viernes con jornadas de atención directa. “Quiero
que toda la administración esté toda la semana en el territorio”, insistió el alcalde, al recalcar que
ya no es viable un gobierno ausente ni una COMAPA desconectada de la realidad social.
En el fondo, la advertencia trasciende lo administrativo y se instala en el terreno político y
jurídico: el ejercicio del poder municipal, bajo esta lógica, se supedita a la eficacia, la
responsabilidad y el contacto directo con la ciudadanía. En Altamira, el margen de tolerancia
institucional se ha estrechado, y el reloj de los cambios —como dejó claro el alcalde— no
responde a calendarios, sino a resultados.