Columna Rosa, sólo para Mujeres.

Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.

El sindicato de la industria petroquímica de Altamira ha manifestado una profunda preocupación debido a que, en los últimos seis años, las plantas del corredor y puerto industrial no han registrado ampliaciones ni nuevas inversiones significativas, situación agravada ahora por la amenaza de aranceles del 30% a las importaciones de productos petroquímicos de Estados Unidos a México.

El secretario general del Sindicato Petroquímico de Altamira, Julio Alfaro Flores, ha declarado que el sector lleva seis años sin recibir ni una sola nueva inversión relevante, ni nacional ni extranjera. Señala que la principal causa de este estancamiento es la incertidumbre generada por reformas judiciales y energéticas recientes, que han ahuyentado a potenciales inversionistas. Además, a pesar de esfuerzos puntuales como la pronta apertura de la planta Silquimia, dedicada a insumos para neumáticos, no hay perspectivas claras de un repunte sostenido en el sector.

El anuncio reciente del gobierno de Estados Unidos sobre la imposición de un arancel del 30% a las importaciones mexicanas agrava la preocupación en Altamira. Aunque el sindicato aclara que este tipo de medidas no debería desestabilizar a las empresas ya operando, reconocen que la exportación hacia Estados Unidos representa una porción crucial del sector y que la incertidumbre ha llevado a la suspensión de inversiones, la reducción de contratos y la falta de empleo para al menos 10,000 trabajadores eventuales. Una caída de la demanda en plásticos y petroquímicos acentúa la vulnerabilidad del empleo indirecto y eventual.

Aunque en el puerto industrial de Altamira y su zona industrial existen casi 5,000 empleos directos ligados a las petroquímicas, la falta de nuevos proyectos pone en duda la estabilidad a mediano plazo. La dirigencia sindical insiste en que, de continuar la ausencia de inversión e incrementarse las barreras al comercio internacional, podrían ocurrir más despidos y retraimiento económico. Solicitan que las autoridades federales y estatales, así como organismos empresariales, intervengan para reactivar a Altamira como destino de proyectos industriales de expansión, sobre todo ahora que la amenaza arancelaria añade un nuevo factor de riesgo para toda la región.

El estancamiento en inversiones y la posibilidad de nuevos aranceles crea una doble presión sobre la petroquímica de Altamira, obligando tanto a trabajadores como a empresarios a demandar certezas legislativas y estrategias urgentes de defensa ante las medidas comerciales externas.

MUJERES LAS MÁS AFECTADAS

Las mujeres sindicalizadas de la industria petroquímica en Altamira también han expresado su preocupación ante la incertidumbre laboral, la falta de nuevas inversiones y la amenaza de aranceles.

Estas condiciones han afectado a toda la plantilla, pero de manera especial a las mujeres, ya que históricamente han enfrentado mayores retos en cuanto a estabilidad y acceso a oportunidades dentro del sector, donde persisten situaciones como desigualdad salarial, subcontratación y contratos eventuales.

El descenso en la producción y los empleos eventuales afecta primero a los trabajadores subcontratados, un grupo en el que las mujeres tienen fuerte presencia debido a los mecanismos de contratación más flexibles y con menores prestaciones.

En periodos de crisis, ellas suelen ser de las primeras en perder el empleo o ver mermadas sus condiciones laborales, ya que la precarización y la rotación afectan con mayor dureza a los trabajadores menos protegidos, entre los que predominan mujeres en áreas administrativas y de apoyo.