Expediente 

Azahel Jaramillo H.

En el ocaso de su vida, un viejo revolucionario regiomontano, el General Bonifacio Salinas Leal, cuenta: «Una vez Alejo se soltó hablando de puros triunfos, y le dije: Oye Alejo, pero tú nomás los triunfos cuentas, ¿y las derrotas que tuvimos? Tuvimos varias.

  Pero Alejo contestó: ¿Derrotas? Esas que las cuenten los aquellos hijos de la chingada que nos ganaron… ¿por qué las vamos a contar nosotros».

Un joven político, muy ocurrente, le espetó en verso al nuevo gobernador electo: «¡Mi querido licenciado/mucho le agradeceríame dejara colocado/ en una robaduria del Gobierno del Estado!»

            El inolvidable profesor victorense Francisco de P. Arreola contaba: «Me invitaron dos veces como candidato a la Presidencia Municipal. ¿Cuánto pagan por ser presidente municipal?. 600 pesos mensuales, me respondieron.

  No—les dije—yo gano dos mil pesos al mes por mis clases en la Escuela Normal y otros trabajos que realizo,así que no me conviene ser presidente municipal.

El maestro Blas Uvalle González,quien llegó a ser Director de Educación en el sexenio del Ing. Américo Villarreal Guerra, evocaba su juventud: «Tampico siempre ha sido una ciudad muy alegre, jacarandosa, bullanguera.

 En aquellos tiempos los tampiqueños entonaban la música de Agustín Lara, de Gonzalo Curiel, de García Esquivel, y tantos otros. Recuerdo que estaba de moda, entre otras canciones de Curiel, «Vereda Tropical», y casi todos la cantaban, de tal suerte que en el periódico El Mundo apareció una caricatura muy simpática.

Decía una ama de casa: «Solicito sirvienta que no cante Vereda Tropical». 

El talentoso periodista Rubén Narváez me platicó alguna vez que en los años setenta, en las colonias populares de Tampico, se apareció una suerte de Chupacabras que traía aterrada a la población. La gente bautizó a ese extraño ser con el nombre de «Nahual». 

 En medio de la psicosis, los empresarios de la Pepsi Cola hicieron publicar un anuncio en los periódicos : «El Nagual toma Pepsi Cola!…¡Usted también tome Pepsi Cola!

Al día siguiente la Coca Cola respondió en otro desplegado: «¡No sea Nagual! ¡Tome Coca Cola!»

Héroe de la batalla del2 de abril, el oaxaqueño Porfirio Díaz, un buen día visitó al tamaulipeco Presidente Manuel González, con la intención de ir allanando el camino para ser de nueva cuenta presidente de la nación, pero por aquellas cosas de la simulación, de entrada Díaz le dijo:

–No tengo ambiciones presidenciales, compadre. 

Manuel González no contestó  de momento sino que se puso a abrir y cerrar cajones de su escritorio.

                 —¿Qué busca compadre?

–«Al pendejo que se lo crea, compadre» 

Rosa Luz Alegría, de las primeras mujeres en ser Secretaria de Estado, en su libro explica la muy mexicana agresión al débil e indefenso: «si son muchos, corremos; si son pocos, nos escondemos; y si hay alguien y no pueden contestar…¡al ataque mis valientes!»

 A la mitad de su concierto, en el palenque, desde la gradería se escucha  a un  hombre del público gritar a todo  pulmón: «¡Juan Gabriel, eres maricón!» El cantante de Ciudad Juárez en el acto deja de cantar, hace callar a los mariachis, para espetarle al hombre pasado de copas: «¡Te pareces tanto a mí…»

Era sábado 19 de noviembre de 1994, en el Estadio Tecnológico de Monterrey –estado yo ahí, en zona Preferente, de espectador, conservo el boleto — un joven aficionado del equipo local al ver ingresar a la cancha al futbolista Hugo Sánchez, que ya para entonces, retornado triunfante de España, vestía la camiseta del Atlante, le grita entusiasmado «Hugoooo!» Hugo, seguramente halagado, voltea. «Chin… tu ma…!» le espeta el regiomontano.                                                             

Y AHI ESTAMOS. 

 Azahel Jaramillo Hernandez

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