Por Tello Montes

  • Por haber abandonado la ciudad, el alcalde no solo debe renunciar: debe pagar por los muertos y los daños que dejó la inundación.

-UAT reprograma informe del rector Dámaso Anaya para el 7 de abril

La indignación ciudadana en Reynosa ha estallado.

Este sábado, cientos de habitantes saldrán a las calles para exigir la renuncia inmediata del alcalde Carlos Peña Ortiz, acusado de abandonar la ciudad justo cuando más lo necesitaban.

Mientras la tormenta eléctrica del pasado 28 de marzo azotaba con fuerza y provocaba una de las peores inundaciones en la historia reciente del municipio, el presidente municipal se encontraba ausente, sin implementar medidas preventivas ni coordinar acciones de emergencia.

El saldo fue trágico: tres personas muertas, entre ellas un adulto mayor hallado en un canal, y cientos de viviendas, comercios y vehículos con daños parciales o pérdidas totales.

Para los ciudadanos, esta omisión no solo es irresponsable: es criminal.

La rabia colectiva no es gratuita: es la respuesta natural de una ciudad traicionada por su propia autoridad.

Reynosa no solo quedó bajo el agua, quedó también bajo el peso del abandono de las autoridades municipales.

Mientras familias enteras luchaban por sobrevivir entre aguas negras, lodo y desesperación, el alcalde Carlos Peña Ortiz —“Makito”— se encontraba de viaje fuera del pais, lejos del desastre, lejos de su gente.

Y cuando finalmente regresó, lo hizo sin vergüenza alguna.

Apareció con lonches, botellas de agua y frituras, como si pudiera comprar la dignidad de un pueblo con una despensa de emergencia.

No se le vio metido en el lodo, no se le vio organizando brigadas, no tomó una pala, no levantó un solo muro de contención.

El alcalde solo vino a posar para la foto.

El enojo estalló en redes sociales, donde miles de ciudadanos han compartido imágenes del desastre, historias de pérdida y videos indignantes, como el momento en que “Makito” condiciona la ayuda a mujeres damnificadas: debían elegir entre un colchón o un refrigerador. ¿Cómo se le explica eso a una madre que lo perdió todo? ¿Cómo se le pone precio a la necesidad?

La gota que derramó el vaso fue la escena en la colonia Villa Esmeralda, donde los vecinos corrieron a la senadora Maki Ortiz, madre del alcalde, cuando intentó colarse a una fotografía en medio de maquinaria rentada por los propios ciudadanos.

Nadie quiso su presencia. Nadie olvida que el abandono viene de una dinastía política que ya ha fallado antes.

Hoy Reynosa llora a sus muertos. Llora a Jorge Luis Elías Leal, hermano de un ex alcalde, cuyo cuerpo apareció días después en el canal Rodhe. Llora a otros dos ciudadanos cuya vida se apagó mientras el gobierno municipal brillaba por su ausencia.

Y mientras se limpia el lodo de las calles, comienza a levantarse una exigencia firme: justicia.

Por eso este sábado, a las tres de la tarde, frente al palacio municipal, miles levantarán la voz no solo para exigir la renuncia de Carlos Peña Ortiz, sino para pedir que sea enjuiciado por su negligencia criminal. Porque la omisión también mata. Porque en Reynosa, los muertos no pueden hablar… pero su gente sí.

La tragedia no fue natural.

Fue provocada por la negligencia, la indiferencia y el desprecio de un alcalde ausente, que prefirió turistear antes que enfrentar la tormenta con su gente.

Reynosa se ahogaba, literalmente, mientras Carlos Peña Ortiz, “Makito”, brillaba por su silencio, su indiferencia… y su ausencia cobarde.

Las imágenes hablan más que cualquier boletín oficial: casas sumergidas, autos flotando como juguetes rotos, niños cargados entre el lodo, madres llorando por lo que el agua se llevó… y el alcalde, en ninguna parte. Solo apareció cuando las aguas bajaron, con una caja de botellas de agua, un puñado de lonches y frituras como si la dignidad de un pueblo se pudiera comprar con migajas.

Y cuando por fin dio la cara, no fue para anunciar apoyos reales ni asumir responsabilidad. Fue para humillar a las víctimas: les pidió escoger entre un colchón o un refrigerador. Uno u otro. Como si perderlo todo se pudiera resolver con un premio de consolación.

Pero el pueblo ya despertó.

La convocatoria para exigir su renuncia no es una rabieta virtual, es un grito de hartazgo.

Más de 18 mil personas han alzado la voz en redes sociales, hartas de la corrupción disfrazada de juventud, del cinismo envuelto en discursos vacíos y promesas incumplidas.

Este sábado, en la plaza principal, frente al edificio que debería representar a todos y hoy solo protege a uno, se alzará una exigencia clara: ¡Fuera Makito! ¡Justicia para los muertos! ¡Responsabilidad para los que dejaron que Reynosa se hundiera!

El abandono tiene nombre y apellido. Y esta vez, Reynosa no lo va a dejar pasar.

El evento está siendo convocado por un perfil de Facebook que aparece como Carmudio Evangelio Liz, al que han correspondido más de 18 mil usuarios, quienes se han manifestado contra la mala actuación del alcalde de esta frontera, cuyos textos han sido interpretados, en términos generales, como parte de esta narrativa.

UAT REPROGRAMA INFORME DEL RECTOR ANAYA PARA EL 7 DE ABRIL.

La Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) reprogramó para el próximo lunes 7 de abril la presentación del Primer Informe del rector Dámaso Anaya Alvarado, en cumplimiento con los principios de transparencia y rendición de cuentas que rigen a la institución.

Originalmente previsto para el viernes 4, el cambio de fecha fue aprobado por la Asamblea Universitaria debido a razones técnicas, aunque se mantiene el mismo horario: 12:00 horas, en el Gimnasio Multidisciplinario de Ciudad Victoria, declarado recinto oficial para la ceremonia.

Durante el acto, Dámaso Anaya rendirá cuentas ante el máximo órgano colegiado de la UAT sobre los avances y logros alcanzados en el primer año de su administración (2024-2028).