Columna Rosa, sólo para Mujeres.
Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.
El «nearshoring», entendido como la estrategia de «relocalizar cadenas de producción cerca del mercado final», ha representado una oportunidad histórica para México debido a su proximidad con Estados Unidos y las ventajas ofrecidas por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Sin embargo, las amenazas arancelarias impulsadas por Donald Trump, que serán definidas este miércoles 2 de abril, han generado incertidumbre que amenaza con frenar este incipiente proceso.
En 2023, México superó a China como principal socio comercial de Estados Unidos, consolidando su posición como un destino clave para el nearshoring. No obstante, la propuesta de Trump de imponer un arancel universal del 10% sobre todas las importaciones podría revertir esta tendencia. Según Capital Economics, esta medida podría reducir el comercio entre ambos países hasta en un 15%, afectando gravemente a México, cuya economía depende en un tercio del comercio con su vecino del norte.
El impacto negativo se amplifica debido a la complejidad de las cadenas de suministro entre ambos países. Muchas industrias, como la automotriz, dependen de componentes que cruzan la frontera varias veces durante su producción. La imposición de aranceles incrementaría los costos operativos y podría llevar a empresas a reconsiderar sus operaciones en México o incluso a consolidarlas dentro de Estados Unidos para evitar costos adicionales.
La incertidumbre generada por estas políticas también está desincentivando la inversión extranjera directa en México. Los inversionistas perciben riesgos elevados en un entorno donde las reglas comerciales pueden cambiar abruptamente. Además, estas tensiones han provocado una depreciación significativa del peso mexicano—hasta un 23% en 2024—lo que, si bien puede compensar parcialmente los costos laborales más altos, también genera volatilidad económica.
Nearshoring vs. reshoring:
Aunque Trump busca fomentar el «reshoring» (repatriación de manufactura a EE.UU.), expertos señalan que esta estrategia enfrenta múltiples obstáculos. Los costos laborales en México siguen siendo significativamente más bajos que en Estados Unidos, y el país cuenta con una infraestructura industrial consolidada gracias al sistema maquilador. Por lo tanto, es poco probable que las amenazas arancelarias logren repatriar masivamente la producción estadounidense; sin embargo, sí podrían desacelerar el crecimiento del nearshoring en México.
Por otro lado, aunque las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China han llevado a empresas chinas a establecer operaciones en México para aprovechar los beneficios del T-MEC, esto ha generado preocupaciones sobre una posible triangulación comercial. Es decir, productos chinos podrían entrar al mercado estadounidense bajo reglas preferenciales mexicanas, lo que podría desencadenar aún más restricciones arancelarias por parte de EE.UU.
Las amenazas arancelarias impulsadas por Trump representan un obstáculo significativo para el desarrollo del nearshoring en México. Aunque el país tiene ventajas competitivas claras como su proximidad geográfica y costos laborales bajos, la incertidumbre generada por posibles cambios en las reglas comerciales disuade inversiones clave y pone en riesgo los beneficios potenciales del T-MEC. En este contexto, es esencial que México diversifique sus mercados y fortalezca su posición como un destino confiable para la relocalización industrial frente a los retos geopolíticos actuales.