La Comuna
José Ángel Solorio Martínez
La soberbia, la corrupción y la falta de diálogo con resultados de la secretaria de Educación de Tamaulipas, Lucía Aimé Castillo Pastor, generó otra crisis entre el gobierno estatal y la Sección XXX del SNTE que concluyó con la toma de la sede de la dependencia en la capital del estado.
Ante la incapacidad de Lucía Aimé de resolver los múltiples problemas, tuvo que intervenir el propio gobernador del estado, Américo Villarreal Anaya en el conflicto que amagaba con extenderse por toda la entidad.
Finalmente, los profesores y su líder, Arnulfo Rodríguez Treviño tras acordar el estudio para la solución de las demandas de los profesores y el compromiso directo del Ejecutivo estatal de ir resolviendo punto por punto, acordaron pacificar el movimiento.
¿Cuál es la problemática más sentida de los miembros de la Sección XXX?
Primero: respeto al derecho a la salud. La secretaria Castillo Pastor, como si se tratara de la patrona de una empresa, obligaba a los educadores a trabajar enfermos; no respetaba los dictámenes médicos y les exigía laborar en circunstancias precarias de salud, bajo la presión de levantarles actas de abandono.
Cientos de profesores están en esa situación.
Villarreal Anaya, desconocía esa actitud de la SET.
Sorprendido, ordenó una investigación.
Segundo: ponerse al corriente con los pagos rezagados de los trabajadores de la educación. Son centenares de maestros en todo el estado, que tienen la retención de sus salarios en forma irregular por parte de los socios de Lucía Aimé que realizan un desproporcionado saqueo de los recursos de los profesores y de la dependencia.
Tercero: la venta de plazas de la secretaria y de sus testaferros. Miles de plazas, son asignadas por la SET, en forma irregular: hay escuelas que poseen más personal administrativo que docentes.
Son esos los acuerdos vertebrales que el gobernador, se comprometió a resolver.
Hay más estropicios de la banda de Castillo Pastor.
Existen denuncias penales en curso, que han sido congeladas en las Fiscalías. Los educadores, que llegan a esas oficinas encargadas de administrar justicia, no son escuchados.
Otro ejemplo de la expoliación de los maestros es el robo que hacen los personeros de Lucía Aimé, con los préstamos de los trabajadores.
Uno de los más descarados es el cobro de créditos para línea blanca.
Resulta que una empresa particular, tenía un convenio con la SET. Vendía todo tipo de muebles a trabajadores a plazos; el pacto, contemplaba que el pago se hacía rebajando directo de la nómina.
Así se realizó por décadas.
Por razones internas la mueblería desapareció hace años.
¡La SET sigue cobrando!
Esos incidentes, rompieron con la paciencia del SNTE.
¿Hasta cuándo se permitirá que Lucía Aimé siga destruyendo la educación en Tamaulipas?