Se dice que, si el  actual gobierno panista, llegó al poder en 2016, como producto de una negociación del más alto nivel, como pago por sumarse a la reforma energética, igual  podría entregar  el sexenio en el 2022,  como consecuencia de  un acuerdo con el gobierno de AMLO, a cambio de guardar las acusaciones aportadas por el ex director de PEMEX.   

  La moneda  de la negociación  tras bambalinas o, en su defecto del todo  o nada parece estar en el aire tamaulipeco. Bajo este escenario, cobran sentido las recientes  declaraciones del mandatario estatal Cabeza  de Vaca, en el sentido de que, los de la 4T  no no conocían, que él se había hecho en las calles. Y que, no se iba a doblar.  

Ciertamente  Cabeza es un guerrero, forjado en las trincheras azules, pero en su momento, tendrá  que ponderar: ¿irán a la guerra contra el poder federal, a riesgo de perderlo todo, o negociarán el poder con Obrador? 

¿Le habrán hecho ya una oferta al gobierno estatal panista,  para que en el 2021 y en el 2022, ordene la rendición  de sus ejércitos político-electorales? 

    La posibilidad  política de largo alcance que actualmente respira bajo una intensa guerra psicológica, que afecta a la marca TAM,  se basa en el hecho de que, en su momento, los supuestos sobornos o moches,  entregados  por el peñismo a figuras claves de los parlamentarios panistas, no fueron el pago más elevado. 

 Lo que ahí se negoció, se dice fueron varias gubernaturas  para el PAN. Fue esto el verdadero pago, y no las cantidades de dinero, las cuales supuestamente ya habrían sido entregadas por Lozoya a la FGR. 

  La estrategia obradorista contra sus adversarios políticos del panismo  y sus factores de poder en las entidades  federativas, se ha puesto en marcha,  a partir de las primeras declaraciones  de Emilio Lozoya.  

Se sabe que, ya  existen los testimonios  del ex director de PEMEX ante  la Fiscalía General de la República. Y unos de los primeros objetivos para el balconeo, son algunos de  los encumbrados personajes  de Acción Nacional,  en la cámara alta del senado, en esos tiempos.  

   Uno de los ángulos más interesantes en toda esta trama política y punitiva, es que  la fiscalía dispone por ley, de  seis meses para integrar  los expedientes  y formular  las respectivas acusaciones. O sea, estamos  hablando de un plazo  bastante largo, que pueden ser menos, dependiendo de las órdenes que gire el Presidente  de la república. 

 Pero mientras tanto, la guerra psicológica,  pesará  mucho sobre  los grupos políticos panistas, actualmente en el poder. Se habla con especial énfasis del ex candidato presidencial Ricardo Anaya. Y de  dos  estados que son Querétaro y Tamaulipas. 

     Durante los próximos seis meses, estamos hablando que el periodo constitucional, conferido por la ley  a la famosa UIF  de Santiago Nieto, abarca hasta los últimos días de enero del 2021, ya en pleno epicentro post electoral, lo cual , desde luego, podría implicar un serio desgaste para el panismo cabecista. Santiago Nieto

Ricardo Anaya

Lozo

 Llama la atención que en los recientes comentarios de los columnistas nacionales, ya no ha salido a relucir el nombre del gurú cabecista  Roberto Gil  Zuarth, lo cual habla de una de dos cosas: o bien GZ, está negociando por su cuenta, pues él fue también uno de los senadores  sobre los cuales  hay grabaciones. O bien, anda suelto, y puede  estar negociando ante la 4T, algunos asuntos relacionados con el futuro. 

 Ya instalados en éste punto, en el hipotético caso de que, AMLO  obligase a negociar  al cabecismo en Tamaulipas, ¿usted que cree que estaría  en juego..? ¿Cuál sería la pieza mayor de esta negociación, en la cual el Presidente  pondría contra la pared a los factores panistas del power estatal? 

  ¿Entraría a la negociación  la mayoría del Congreso local para MORENA  en el 2021..? ¿Sería negociable  que el cabecismo soltase la gubernatura en el 2022..?  

  Son hipótesis  que  empezarán  a cobrar  forma, ya desde ahora. Aunque tampoco se pueden dar estos escenarios como un hecho, ni mucho menos, pues  el gobernador  Cabeza  de vaca  dijo en una conferencia de prensa, que  no se va a doblar. Y que  los de la 4T  no lo conocen, pues el se hizo  en las calles. Y sin embargo, hasta  ahora  la estrategia  por el lado de echarle montón  a AMLO  por el lado de los gobernadores  panistas, no ha dado resultado. 

  La verdad es que, ningún gobierno  estatal que se precie de ser sensato, decide enfrentarse  a un gobierno federal, que tiene en todos los sentidos la sartén por el mango. Tienen la mayoría en las dos cámaras  legislativas. Esta es  el arma más poderosa que posee el Presidente de la república, y con la cual  ha ido doblando uno a uno a los gobernadores que se le han querido  rebelar. 

  El control  del presupuesto  es  fundamental, para hacer política, en estos tiempos de COVID, y en los cuales  la economía   social, dependerá en gran medida de  las políticas  públicas asistencialistas. Ese parece ser el meollo  del asunto. 

   Por lo pronto, una de las preguntas que ya empieza a flotar sobre el Tamaulipas actual, es: ¿negociará el panismo, la mitad del poder para MORENA, o se arriesga a perder también la gubernatura en el 2022?